La Resolución 521 del Ministerio de Hacienda estableció cambios radicales en materia impositiva para la importación de prendas de origen asiático, con aumentos en los aranceles que rondan entre el 200 y el 500 por ciento, llegando en algunos casos al 1.000 por ciento.
El Poder Ejecutivo justifica esta decisión diciendo que busca proteger la industria de la confección, sostiene que se encuentra seriamente afectada por el ingreso masivo de prendas de vestir de China Popular.
No se trata solo de una cuestión proteccionista, sino también impositiva: la subvaloración de prendas es una realidad que no se puede negar. El Estado recibe migajas en concepto de tributos, sumado a un esquema corrupto en torno a importaciones, organizado por funcionarios corruptos de Aduanas.
El gobierno de Fernando Lugo tiene un tremendo desafío frente suyo: generar puestos de trabajo con medidas proteccionistas y combatir la corrupción en Aduanas, implementando como medida aumentar la presión tributaria.
Empresarios del sector confeccionista están de parabienes, hablan de la creación de 30 mil puestos de trabajo, pero en realidad no existe un plan concreto para consolidar al sector. La cifra se lanzó sin tener mayores elementos que pudieran sostenerlo.
La otra cara de la moneda
La economía de un país se sustenta básicamente en las importaciones y las exportaciones; es imposible prescindir de una de ellas, dado que el conjunto genera el movimiento económico necesario para generar riquezas.
El sector importador sostiene que la Resolución 521 rompe el equilibrio que debe primar con las exportaciones.
Y no duda en sostener los mismos argumentos que el Poder Ejecutivo para rechazar el aumento en los tributos aduaneros, que considera desmedidos.
En el área metropolitana y las principales ciudades del interior, 40 mil personas están trabajando en empresas que operan sin romper el marco de la legalidad.
El temor es que los aumentos impositivos y las trabas establecidas en la Resolución 521 puedan causar disminuciones de puestos de trabajo.
En cuanto al proteccionismo, aseguran que no dejarán de entrar prendas de contrabando.
Ropas de Argentina y Brasil ocuparán el espacio que dejarán las prendas asiáticas. Citan como ejemplo el bajo poder adquisito de la población paraguaya, que opta por buscar lo más barato.
En realidad, la Resolución 521 pone en discusión el modelo económico que se pretende para el Paraguay.
¿Basta con aplicar medidas proteccionistas para mejorar la economía nacional?
Nuestra economía depende también de las importaciones y no es suficiente una resolución para crear 30 mil puestos de trabajo sin el riesgo de que se cierren otros tantos.
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