Muchas de esas entidades hoy ya no existen, otras se privatizaron y siguen funcionando bajo otra nomenclatura y nuevos dueños; otras, sin embargo, siguen campantes y ni siquiera intentaron pagar parte de la histórica deuda que contrajeron y que al cierre de las conciliaciones que realizaron conjuntamente el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, sumaban G. 3,92 billones, o sea unos US$ 868 millones de dólares.
Lo concreto es que todas estas empresas hoy están prácticamente “libres” de dichos compromisos ya que a través de un acuerdo que firmaron recientemente el BCP y Hacienda, este último se hizo cargo de las millonarias cuentas que por años arrastró el BCP en su balance ocasionándole un serio daño patrimonial. Ahora estas deudas pasan a engrosar los activos de Hacienda, pero sin posibilidad de recuperarlos.
Desaparecidas
Del informe final de la conciliación de cuentas se desprende que hay compromisos financieros que datan incluso de hace más de 30 años, entre ellos la realizada por la desaparecida Líneas Aéreas Paraguayas (LAP) de 1980 a 1987 por valor de G. 4.136 millones. LAP fue la línea de bandera nacional, se fundó en 1962 y a partir de los años 80 reportó pérdidas, que fueron acumulándose hasta que las operaciones aerocomerciales se hicieron insostenibles. LAP dejó de volar en marzo de 1994 y ese mismo año fue privatizada, siendo adquirida por SAETA, junto con un consorcio de capitales paraguayos, sin embargo, la deuda nunca fue saldada.
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De la misma forma, se agregan a la lista la Administración Paraguaya de Alcoholes (APAL) por deudas contraídas por valor de G. 12.665 millones entre 1986 y 1987. APAL se creó en 1951 y se privatizó en 1993, convitiéndose en Cañas Paraguayas Sociedad Anónima (Capasa), tampoco fueron asumidos dichos compromisos. Otra entidad desaparecida, la Flota Mercante del Estado, dejó un agujero a Hacienda por valor de G. 11.599 millones.
Antecedentes
Antes de la aprobación de la ley orgánica del BCP, cada vez que el Gobierno central requería dinero para el pago de deudas recurría a la entidad monetaria. Esto fue prohibido por la actual Ley 489/95, la cual solo permite dar adelantos presupuestarios, que deben ser cubiertos en el mismo ejercicio fiscal.
La historia se inicia en los años ochenta, cuando el BCP tuvo que cargar con las deudas de numerosas empresas públicas, que no podían hacer frente a sus compromisos. Luego, en plena transición democrática, fueron cayendo varias empresas del Estado. En la década de los noventa, se sumaron las crisis financieras por lo que el BCP tuvo que inyectar dinero a las entidades financieras ante el retiro masivo de depósitos, tal como le obligaba la legislación vigente.
Perpetuos e innegociables
Los bonos que entregó Hacienda al BCP son perpetuos, por valor de US$ 867 millones. Se llaman bonos perpetuos porque en el futuro el Tesoro no tendrá la obligación de entregar efectivo al Banco Central por este monto de la deuda principal. El acuerdo establece que Hacienda deberá pagar anualmente una tasa de interés de 0,25%, lo cual representa aproximadamente unos US$ 2 millones anuales. Esta tasa podrá ser revisada , conforme a las necesidades que tenga el BCP, pero los ajustes deberán ser concretados de común acuerdo.
