PILAR (Clide Noemí Martínez, corresponsal). El clima de fiesta empezó a vivirse desde muy temprano el viernes con la llegada de los primeros contingentes de jóvenes y adultos provenientes de diferentes puntos de nuestro país y de la Argentina para asistir a la tradicional Fiesta Hawaiana. Los visitantes se congregaron en torno a las plazas centrales y en la costanera de la ciudad.
Capítulo aparte merece la presencia de centenares de vendedores provenientes de distintos puntos del país que se instalaron en el centro de Pilar, comercializando diversos objetos alusivos a la fiesta que se repite año tras año con la participación de miles de personas. En horas de la tarde el congestionamiento de las calles de la ciudad ya daba una idea de la magnitud de la actividad.
El espectáculo central estuvo a cargo del grupo Ocho Corazones, además de una banda colombiana. Los animadores fueron Rubén y Júnior Rodríguez, así como Fernando Ramírez y Juan Fretes.
Del sonido se ocupó Electrosonic, de la capital del país. Las aproximadamente 20.000 personas danzaron al ritmo de los grupos que desfilaron en el escenario y corearon los temas de más predilección.
La ausencia de lluvia en las horas del espectáculo colaboró para el éxito del evento popular.
Control de la Senad
Agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) realizaron tarea de control durante el desarrollo de la Fiesta Hawaiana, de manera a evitar la circulación de estupefacientes entre los participantes del espectáculo. Llevaron a cabo la inspección de personas y vehículos en los accesos y dentro del predio donde se desarrolló la fiesta.
Por otro lado, funcionarios de la Duodécima Región Sanitaria desarrollaron una campaña de concienciación y entregaron preservativos a los asistentes.
La Fiesta Hawaiana surgió hace 27 años como una iniciativa de los representantes locales de la organización American Field Service (AFS), que daban la bienvenida a los becarios con una pequeña fiesta a orillas del arroyo Ñeembucú. Con el tiempo la comunidad se apropió del evento, que ya es tradicional en Pilar.
