RÍO DE JANEIRO (AFP). El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, condenó ayer duramente los actos de vandalismo que empañaron las manifestaciones de centenas de miles de personas. Sesenta y dos personas resultaron heridas en los enfrentamientos con policías.
Los más radicales entre los que protestaban destrozaron 340 contenedores de basura -muchos de los cuales fueron transformados en hogueras-, 7 vehículos, 62 estaciones de autobús, 5 relojes públicos, 98 semáforos, 31 placas de tránsito y 46 placas de calles, enumeró el alcalde.
Por otra parte, cientos de personas se congregaron a las puertas del edificio en que vive el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral.