MADRID (AFP).Felipe, de 46 años, llega al trono de una España asfixiada por la crisis, donde crecen las tensiones políticas y cuya ciudadanía, indignada por los múltiples escándalos de corrupción, pierde confianza en las instituciones al tiempo que aumentan los partidarios de un retorno a la república.
“En periodos de dificultades como los que atravesamos, la experiencia de tiempos pasados plasmada en la historia nos enseña que solo uniendo nuestros afanes, anteponiendo el bien común a los intereses particulares (...) lograremos avanzar hacia escenarios mejores”, afirmó.
“Ese es el ánimo que todos –responsables institucionales, agentes sociales y económicos, entidades y ciudadanos– debemos tener para afrontar con decisión el futuro”, agregó.
Con voz a veces entrecortada por la emoción, Felipe, aún príncipe de Asturias hasta que la abdicación de su padre sea aprobada por el Parlamento, hizo este llamamiento durante la entrega de un premio en Navarra que le permitió hacer la primera referencia a su futuro como rey.
“Permitidme que respete el procedimiento parlamentario y me limite a reiterar públicamente mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas, con esperanza, con ilusión, a la tarea apasionante de seguir sirviendo a los españoles”, declaró en un acto en que apareció junto a su esposa, la princesa Letizia, experiodista de televisión que se convertirá en la primera reina de España de origen plebeyo.
Era la primera imagen de la futura pareja real desde que Juan Carlos, de 76 años, cuya imagen se vio empañada en los últimos años por los escándalos, anunció el lunes su decisión de dejar la corona.
Felipe reafirmó el compromiso con su “querida España, una nación, una comunidad social y política unida y diversa que hunde sus raíces en una historia milenaria”.
Unas declaraciones que adquieren una especial relevancia después que el presidente de Cataluña, el nacionalista Artur Mas, afirmase que el cambio de rey no modificará su proyecto de convocar el 9 de noviembre un referéndum de independencia considerado ilegal por Madrid.
