WASHINGTON (EFE). El Gobierno estadounidense acusó ayer a ocho hombres y una mujer, miembros de la milicia cristiana Hutaree, de conspirar "para hacer la guerra a Estados Unidos" y para matar a agentes policiales.
Según manifestó el secretario de Justicia, Eric Holder, en una declaración, se trataba de "un plan insidioso de extremistas contra el Gobierno".
Los cargos, presentados ayer ante el Tribunal Federal del distrito este de Michigan en Detroit, siguen a redadas de las autoridades federales durante el fin de semana en Michigan, Ohio e Indiana.
La denuncia sostuvo que Hutaree, con base de operaciones en el Condado Lenawee de Michigan, es "una organización extremista antigubernamental que promueve la violencia contra las agencias policiales locales, estatales y federales".
En su sitio de internet el grupo (www.hutaree.com) proclama que los cristianos deben prepararse para "la batalla del fin de los tiempos para mantener vivo el testimonio de Jesucristo", e incluye videos en los que se ve a hombres con uniforme de combate en ejercicios en áreas rurales de EE.UU.
Planeaban asesinatos y levantamiento
De acuerdo con la acusación de la fiscalía, los miembros del grupo hicieron planes para matar policías y atacar luego el cortejo fúnebre antes de retirarse a zonas agrestes fortificadas "con la perspectiva de que estos enfrentamientos servirían como catalizador para un alzamiento más amplio contra el Gobierno" de Estados Unidos.
Añadió que el líder del grupo recogió información en internet sobre la fabricación de artefactos explosivos improvisados y envió diagramas por vía electrónica a una persona que creía que podía manufacturarlos. También ordenó que uno de sus hijos y otros cómplices reunieran materiales para fabricar esos artefactos explosivos. "Debido a que los Hutaree habían planificado una operación para abril que tenía el potencial de poner al público en peligro, la comunidad de seguridad y policial exigió una intervención en este momento" contra el grupo, dijo McQuade.