“¡Oportunidad y libertad”!, exclamaban repetidamente los reclusos tras su detención. Según los agentes intervinientes, los dos reos manifestaron que para ellos fueron como 100 años los 20 días enteros que permanecieron fuera de la prisión.
Celso, por ejemplo, se jactó de la masacre de miembros del clan Rotela en el penal de San Pedro de Ycuamandyyú, aunque advirtió que aún quedan muchos de ese grupo que deben morir tras las rejas.
Hugo, por su lado, de ser un “pacífico” distribuidor de cocaína, se convirtió en la cárcel en un sanguinario asesino y alto referente del PCC.
