Contra la línea del desarrollo sostenible

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El modelo conservacionista es la conservación a ultranza de la naturaleza. Nace justamente como oposición al modelo desarrollista (industrial). El conservacionismo se basa, sobre todo, en políticas de ahorro y está en contra de la idea del consumismo como base del desarrollo o del bienestar. También es contrario, en general, al uso de la fauna silvestre, no aceptando la caza, la pesca, la deforestación u otro tipo de actividades, mucho menos la mecanizada aplicada en la actividad agroganadera.

El modelo de desarrollo sostenible, sin embargo, articula bien el sector económico con lo ambiental y social. Esos son los tres pilares de la denominada economía verde. Utiliza los recursos naturales, moderadamente, sin comprometer a futuras generaciones. Es como decir: “No te comas las semillas con las que has de sembrar la cosecha del mañana”.

Para la designada ministra del Ambiente, María Cristina Morales, quien obtuvo una maestría en el sector en Venezuela, no existe diferencia entre conservacionismo y desarrollo sostenible.

Veremos en la práctica cómo lo aplica, ya que conceptualmente rema contra el discurso presidencial de desarrollo sostenible: de una producción limpia, de uso de las energías renovables y de medidas que atraigan a inversores extranjeros para fortalecer los rubros que exporta el país.