Thiago Valentino es el hijo del matrimonio Agustín Darío Chávez y Lilian Vergara. Nació en Paraguarí el 30 de abril de 2015 y a los pocos días empezó a manifestar signos de que no gozaba de buena salud. Un día amaneció semimorado, típica reacción de los pequeños con problemas cardiacos; y sus padres lo llevaron de urgencia al Hospital de Paraguarí y de aquí fue trasladado al Hospital Nacional de Itauguá, donde luego de reanimaciones salió con el diagnóstico de que estaba “normal”.
Dos meses después fue llevado para las vacunaciones y los médicos dijeron que “no tenía soplo”, que al parecer habría sido la causa de su primer malestar. Pasaron los días y una terrible diarrea obligó su internación en el Hospital de Carapeguá y salió finalmente con el diagnóstico de “mal formación en el corazón”.
Ante esta situación, y para un mejor estudio, el pequeño fue trasladado al Instituto de Previsión Social de Asunción y prácticamente no fue atendido porque la prioridad era la visita del Papa, según dijeron los médicos a sus padres. Luego de cinco días de internación, los médicos le recomendaron que fuera llevado al Hospital Garrahan de Buenos Aires, donde llegaron luego de horas y horas de viaje. En principio tuvieron problemas para la internación, hasta que una enfermera recomendó a sus padres su ingreso por urgencias.
El pequeño llegó a Buenos Aires prácticamente sin signos de vida. El bebé moría. Le hicieron reanimación, pero sufrió dos paros. El 29 de julio pasado lo entubaron de nuevo y el jueves 30 de julio ingresó al quirófano a las 10:00 y luego de cinco horas, a las 15:00, salió.
“El doctor Pablo Ruffa salió con lágrimas del quirófano. Creíamos que nos iba a dar la triste noticia y nos dijo que estaba muy emocionado porque acaba de terminar la cirugía a un valiente bebé que está luchando por su vida”, indicó la abuela Enriqueta Vergara.
Las posibilidades de vida del pequeño Thiago eran ínfimas. “El doctor nos dijo que era complicada la operación y que solo un milagro podía salvarlo y Thiago, 24 horas después de la cirugía, ya abrió sus ojitos. Superó una delicada operación del corazón y ya fue dado de alta”, indicó entre voces entrecortadas la emocianada abuela.
El pequeño ya fue bautizado, pero sus familiares no dudan que gracias al siervo de Dios Julio Duarte Ortellado, el pequeño Thiago superó la cirugía cardiaca y hoy ya está en proceso de recuperación, toda una asistencia que en la Argentina no se cobra un solo guaraní.
avelazquez@abc.com.py
