“Economía verde”, un desafío para nuestro pobre desarrollo

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La “Economía verde” está de moda; más ahora, cerca de la Cumbre de las NN.UU. sobre Desarrollo Sostenible que se hará en junio, en Río de Janeiro. Sin embargo, en nuestro país poco se habla y no hay debate. Es un modelo de desarrollo que articula lo social con lo ecológico y económico. Requiere todo un cambio de modelo de desarrollo, más armonioso y compasivo con la naturaleza. Surge como la receta perfecta para erradicar la pobreza, para el uso apropiado de los recursos naturales, sin afectar lo económico.

La economía “verde” es un nuevo modelo económico que se está desarrollando para cambiar (como opción) el modelo actual de economía “negra” basada en carburantes fósiles (carbón, petróleo, gas natural), o la economía “marrón” de la deforestación indiscriminada.

Se basa en el conocimiento de las disciplinas de Economía Ecológica y Economía Verde, que se ocupan de la interdependencia de las economías humanas y los ecosistemas naturales, así como del impacto adverso de las actividades económicas en el cambio climático.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio de Aguiar Patriota, en su comentario publicado en ABC Color, en la edición del jueves 26 pasado, sostuvo que es necesario cambiar el modelo actual de desarrollo, que requiere ser reformulado.

Obviamente, Brasil debe ser una referencia para nosotros en el nuevo modelo de desarrollo sostenible, de economía “verde”, que lo ubica entre los de mejor crecimiento económico de los últimos años.

Mientras países europeos luchan contra la terrible crisis, fruto del modelo de desarrollo imperante, Brasil va aumentando su potencial desarrollista gracias a la economía verde.

Debemos entender que la economía verde es un sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que, a largo plazo, permite mejorar el bienestar humano y reducir las desigualdades, al tiempo que evita la exposición de las generaciones futuras a riesgos ambientales significativos y carencias ecológicas.

En la infografía que se publica en esta página se observa claramente que para lograr el deseado desarrollo sostenible de economía “verde” se debe integrar el aspecto social (humano), ambiental (ecológico) y económico en forma equilibrada.

Estos aspectos no se tienen en cuenta, en forma equiparada, en los modelos actuales de desarrollo, en los que a los recursos naturales se les da un valor superior al factor humano: Ejemplo, la explotación de petróleo, gas, a costa de los ecosistemas, o la extensión de cultivos de soja en nuestro país en detrimento de bosques que fueron echados inmisericordiamente.

Calidad de vida y empleo

Para nuestro país, este modelo de economía “verde” puede resultar beneficioso, ya que contamos con las bases para su desarrollo.

Es más, en una economía verde, el aumento de los ingresos y la creación de empleos serán posibles gracias a las inversiones (recursos externos) destinadas a reducir las emisiones de carbono y la contaminación, a promover la eficiencia en el uso de los recursos, así como patrones de producción y consumo sostenibles, a proteger la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas, que derivarán en una apropiada inclusión social.

En la siguiente infografía se publican solo cuatro de los múltiples sectores que nuestro país puede aprovechar: la agricultura sostenible (alimento para el mundo), bosques, transporte y energía.

La economía “verde” es un desafío para nosotros, y debemos aprovechar este momento, con políticas públicas renovadas.

Países modelos

La economía verde es aplicada como modelo de desarrollo en varios países. Tenemos cinco ejemplos:
China: Está invirtiendo 468 mil millones de dólares en enverdecer sectores principales hasta el 2015 (es el doble de los últimos 5 años).

Barbados: El Plan Nacional Estratégico incluye la economía verde como una de las seis metas para el 2025.
Sudáfrica: Lanzó un proceso para desarrollar un Plan Económico Verde nacional.

Indonesia: El plan de desarrollo nacional contiene la meta de una “Indonesia verde y duradera” para 2025.

Brasil: Desarrolla un plan de economía verde con metas e indicadores.

¿Qué se puede hacer desde el Gobierno?

Para la implementación de la economía “verde” existen varias recomendaciones para los países, a partir de una reunión de expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Algunas sugerencias principales son:

1. El establecimiento de marcos regulatorios sólidos, que ayuden a un cambio sostenido del modelo de desarrollo anterior para dar paso al modelo de desarrollo sostenible (economía verde).

2. Priorizar la inversión y el gasto público para impulsar el “enverdecimiento” de los sectores económicos.

3. Limitación del gasto en áreas que agotan el capital natural. Apuntar a un desarrollo limpio, sin daño o menor daño ambiental.

3. Aplicación de impuestos e instrumentos basados en el mercado para modificar las preferencias de los consumidores y estimular la inversión verde y la innovación.

4. Inversión en desarrollo de capacidades y formación.

5. Fortalecimiento de la gobernanza internacional.

De las oportunidades

Como resultado de una política de desarrollo “verde”, las oportunidades para los países consisten en una mayor inversión en biodiversidad y servicios ambientales. Se podrá concursar con proyectos que financien la producción limpia, la protección de recursos boscosos, el cuidado del ambiente.

También se verá beneficiado con inversiones en saneamiento, tratamiento de basura, transporte y calidad de agua potable.