Capitalizar las ganancias o simplemente no distribuirlas y dejar la decisión para más adelante, a más de representar un ahorro importante en el pago de impuestos, puede ser de gran utilidad a la hora de solicitar créditos, de mostrar el estado financiero de la firma, de requerir dinero para el pago de obligaciones, entre otros.
En definitiva, la decisión de distribuir o no dividendos y utilidades tiene consecuencias directas tanto para la empresa como para los accionistas.
Para la empresa:
Deberá abonar la tasa especial por distribución de utilidades, es decir pagará 5% más de impuestos, si se trata de accionista domiciliado en el país.
Si se trata de accionistas no domiciliados en el país, la empresa le deberá retener el 15% que es la tasa correspondiente a la “remesa de utilidades”...
Para el accionista:
La decisión le permite reclamar al directorio el pago de tales dividendos.
Si la empresa decide no distribuir dividendos y utilidades, pagará el Impuesto a la Renta Empresarial conocido con las siglas de IRACIS, aplicando la tasa del 10%. En cambio si decide distribuirlas, pagará además una tasa adicional del 5%.
Ahora bien, si decide aumentar el capital de la empresa, aun cuando reciba acciones por dicho importe no se paga el 5% adicional del IRACIS, en caso que los accionistas estén domiciliados en el país.
¿Por qué puede ser importante aumentar el capital?
Normalmente las empresas cuentan con un capital social nominal inferior al giro normal de sus operaciones y al activo de la misma.
Esa circunstancia es tomada en cuenta por los bancos y financieras para conceder créditos.
También en cierto momento, la empresa necesita un capital de giro importante, por ejemplo para realizar la importación o producción de bienes. La situación económica puede hacer que la empresa en un momento no tenga dinero para cumplir con sus obligaciones principales, por ejemplo pagar sueldo o a sus proveedores.
Normalmente, si se trata de una empresa familiar, a lo primero que se recurre es que el dueño, socio o cuotista ponga el dinero requerido. Pero ello no es correcto y puede traer importantes problemas impositivos tanto para la empresa como para la persona física.
Si los accionistas deciden no distribuir los dividendos y destinar ese dinero a un fondo de reserva para posibles contingencias, no solamente se ahorrará el 5% de la tasa adicional, sino además no necesitará recurrir a maniobras como la mencionada.
Distribución real o presunta de las ganancias
Cabe recordar que el esquema tributario en Paraguay se centra en la distribución real o presunta de las ganancias de la empresa y el establecimiento de varias normas que tienen por objeto evitar la “elusión fiscal”, lo que significa buscar un medio de pagar menos impuestos, sin dejar de cumplir la ley.
Por ejemplo, en lugar de distribuir utilidades, otorgar préstamos a los socios, retirar bienes en especie y otros.
También una faltante en la Cuenta Caja declarada por el contribuyente, que supere el 10% y fuera detectada por la SET por alguno de los medios de control, se considera que ese dinero ha sido retirado por el socio, quien debe abonar las tasas adicionales dispuestas en el Art. 20º de la Ley Nº 125/91.
Tipos de tasas del IRACIS
Tasa general 10%.
Tasa especial por distribución de dividendos dentro del país 5%.
Tasa adicional para accionistas no domiciliados en el país, por remesar dividendos al exterior 15%.
Nora Ruoti: Abogada Especialista en Tributación y Asesoría a Inversionistas