04 de agosto de 2004 - 09:08
Dicen que la abuela llevó al nieto en tres semanas
Este artículo tiene 21 años de antigüedad La soledad se respira en todos los rincones de la casa de Rodrigo Américo Ortega, 15 años, único hijo de una madre soltera y toda una promesa en el fútbol de salón. Era el número 10 en Rubio Ñu y quería ser un gran jugador que fichara por el Bayern Munich -igual que Roque Santacruz- para ayudar a su madre Celsa Maldonado González, confitera del Bolsi.