Muchas veces ese pecado de comer aquí un poco y allá otro poco lleva a las mujeres a tener algún tipo de dolores en el estómago. Por supuesto, los lunes intentamos arreglarlo, por lo que entramos en un círculo vicioso de picoteo-culpa-dieta. Con tanto trabajo, apenas has parado a comer un bocado y lo has hecho rápido. Encima, por la tarde te ha entrado una necesidad imperiosa de comer algo dulce. Incluso después de cenar, sin darte cuenta has acabado con el paquete de galletitas, y eso que solo pensabas tomar un par.
Un plan antipicoteo
*Descubrir el origen. Para dejar de picar debes saber qué es lo que te empuja a hacerlo para poder frenarlo.
*Trucos antipicoteo que funcionan. Qué comes, cuándo y cómo influye en tu necesidad o no de picar más tarde.
*La dieta que te sacia y te calma. Repleta de alimentos supersaciantes y también golosos, para que pierdas peso sin sensación de sacrificio y controlando al máximo tu nivel de ansiedad.
Ansiedad por comer
Desayunas poco o nada, limitar las cantidades a lo largo del día o prohibirse determinados alimentos, termina provocando bajones de energía. que el cuerpo trata de compensar reclamando más comida. Al final del día o de la semana, los deseos de comer todo lo prohibido son tan grandes que se cae en el exceso.
Una solución. A media mañana concédete un capricho dulce controlado. Un buen legumbre en tus menús. Te aportan energía gradual y te sentirás satisfecha más tiempo. Para la merienda. Nada engorda más que saltarse esta comida.
Hambre y cansancio se confunden
Puede que tengas un bajo nivel de algunos neurotransmisores cerebrales, aquellos encargados de poner el cerebro en marcha de manera optimista. Por ello te cuesta arrancar. Además muchas veces confundimos sueño con hambre y en lugar de obtener energía descansando, la buscamos en la comida. Hay que desayunar cereales integrales, frutos secos y lácteos. Así como té verde o un café dietético, que disminuirá la sensación de fatiga y ayudará a tener menos apetito.
