El salón fue decorado con grandes telares en colores azul, celeste, blanco, estampados, flores naturales, faroles y objetos shabby chic.
Los invitados fueron ubicados en mesas elegantemente organizadas y fueron servidos con bocaditos calientes, fríos, un bufet variado y exquisitos chocolates y postres.
A la noche, el decorador brindó un emotivo discurso y agradecimiento a los asistentes por la presencia.
