Pobladora pionera del Chaco afirma: “Hay que amar la tierra donde se vive”

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Nimia Aurora Gosling Vda. de Calvet (65) dijo en la entrevista que mantuvimos con ella en la residencia de su hija en Asunción que su esposo, Francisco Calvet, fue el primer poblador civil de Nueva Asunción. Conoció el Chaco en 1958. Se enamoró del paisaje agreste y la tranquilidad del lugar. Y siempre le preocupó la soberanía del Chaco. Doña Nimia lamentó que a los “carperos” se les regale la tierra sin enseñarles a cultivar y a amarla para no abandonar ni vender sus propiedades.

“Mi marido siempre estuvo convencido de que se debía poblar la frontera con Bolivia para que no se vuelva a ocupar como en la Guerra del Chaco. ‘Hay que defender la soberanía de la región y para eso debemos poblar Nueva Asunción. Hay que amar la tierra donde se vive y entregarse por completo para progresar y salir adelante’, decía”, recordó la entrevistada y añadió que llevaron una vida muy dura y difícil en un territorio agreste y hostil, una vida muy sencilla, pero de mucha felicidad con la llegada de los cinco hijos.

Dijo que a 300 km de su estancia “Ko’ê Pyahu” ubicada en los médanos del Chaco quedaba la colonia de Filadelfia, la primera ciudad civil donde estudiaron sus hijos, y la Base Aérea de “Mariscal” queda a unos 5 km. Cuando llegaron al lugar no había camino, solo se llegaba al lugar por avión.

Poca agua

Doña Nimia contó que en el Chaco la vida es muy sacrificada. Actualmente el agua se saca a través de pozos artesianos de una profundidad de 200 metros. Hay algunos tajamares para beber los animales y los indígenas guaraní ñandéva.

No hay luz eléctrica. Se crea con generadores eléctricos, con motores diésel se hace girar al generador y también el compresor para extraer el agua.

“El lugar donde vivimos es uno muy árido, el ecosistema único, con una fauna exclusiva, por ejemplo, el armadillo pichi ciego (el armadillo más chico del mundo), guanacos y plantas como el maní salvaje, etc., solamente se puede encontrar en los alrededores de nuestra estancia”, significó.

Recordó que en Nueva Asunción se combatió la Guerra del Chaco. La Picada de la Desesperación, donde murieron unos 4.000 hombres –bolivianos y paraguayos– queda cerca de la propiedad. Y añade que hasta hoy día pueden encontrarse vainas de municiones esparcidas por todo el lugar. Además, granadas y metales varios de la guerra.

También la “picada de la guerra” pasa a 500 metros de la estancia “Ko’ê Pyahu-Nueva Aurora”, más conocida como estancia Calvet.

De entre tantas penurias pasadas en el Chaco como pionera, doña Nimia recordó que en 1968 se quemó completamente su casa de paja y madera, porque explotó una heladera a querosén y quedaron sin nada.

En cuanto a los sinsabores dijo que debía cuidarse de todo tipo de animales salvajes y de las víboras. Recuerda que se ingeniaba para tener su pequeña huerta, tenía ganado. Siempre hizo el trabajo de campo con la ayuda de las nativas de los guaraní ñandéva, que según afirma son muy guapas.

Nos dijo que tiene también buenos recuerdos de los días felices y muy tranquilos que vivió con su marido y sus hijos.

Doña Nimia agregó que actualmente tiene 9 nietos y 1 bisnieto y disfruta de la compañía de ellos ya que su marido falleció hace 18 años.

Amar la tierra

Nimia Gosling dijo que sus tres hijos viven en el Chaco cuidando de la estancia y ella viene frecuentemente a Asunción a hospedarse en la residencia de su hija Carolina.

Respecto a las regalías que el Gobierno hace a los “carperos” dijo:

“Hemos enterrado a un hijo en Mariscal Estigarribia. Mi familia sufrió mucho en la época de los pioneros. La vida fue muy sacrificada y difícil en sus inicios. Teníamos mucha sequía, soportamos el talcal casi permanente de la tierra siempre con la mente en alto. Sin embargo, ahora hay mucha gente que exige al Gobierno que se les regalen las tierras. O quieren sacar de los dueños legítimos que trabajan y aman sus tierras. Son lamentables que no se respete la propiedad privada y que no se les enseñe a cultivar y amar la tierra para no abandonar ni vender sus propiedades”, dijo finalmente.