Palabrotas­Palabrotas­

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La decadencia en el lenguaje va pareja con el nivel de corrupción que nos envuelve. Si se recuerda que en la época victoriana la sola mención en público de la palabra “embarazo” acarreaba engorrosas situaciones, no dejará de sorprender lo que se oye en conversaciones de personas que parecen inteligentes. Todo el vocabulario que hacía enrojecer a nuestras abuelas circula sueltamente sin producir el más leve parpadeo. Eso podría considerarse aceptable, ya que la evolución del lenguaje es continua, y convierte tabúes seculares en vocablos de uso corriente. ­