-¿Qué es el “happy art”?
-Lo que hago es el arte dhármico; en realidad, cuando uno empieza a hacer las cosas con amor y pasión, no sabe cómo se llaman, hasta que un día llegó uno de mis mentores y me regaló un libro muy antiguo que se llamaba Dharma: Arte y Percepción Visual. Abro el libro y decía: “El arte dhármico no se aprende, más bien se descubre; está dentro y tampoco se enseña, sino que se propicia el espacio para que el otro pueda hacer”. Entonces, yo dije: “¡Wow! Esto es lo que hago yo, solo que no sabía su nombre”. La primera vez que pinté en mi vida fue una obra que empezó en Buenos Aires y siguió en José Ignacio, aunque inconclusa. El primer cuadro importante que pinté fue en California y, mientras lo hacía, pensé que había pasado una hora, pero, habían pasado seis; desde ahí es que me dije: “Esto me hace bien”. Perdí la noción del tiempo, porque cuando uno ama algo, pierde la noción del tiempo. Entonces, allí descubrí que amo lo que hago y me hace feliz. Al cabo de unos años, la gente empezó a conocer mi arte, a comprarlo y empecé a pintar cada vez más. Me decían que mi arte les hacía feliz. Me preguntaron qué estilo era y yo respondí: “Arte feliz, happy art”, porque creo también que la obra emana la energía con la que el artista la realizó.
-¿Cuál es el papel de la naturaleza y tu entorno en tu proceso creativo?
-Importantísimo y esencial. La verdad es que yo cambié de vida hace 14 años, porque era una workaholic; llegué a tener 800 empleados en mi empresa de marketing, en Buenos Aires, durante 12 años, y pasé a vivir en medio de la nada y el todo, con poco contacto con seres humanos y rodeada de naturaleza pura, los caballos, las liebres, los patos, en silencio y en paz. La paz mental y el silencio son mis mayores inspiraciones. La palabra “inspirada” viene de in spirit, de saber que somos espíritus habitando cuerpos; entonces, siempre estoy inspirada. Lo que más me motiva es cuando alguien descubre que tiene el amor dentro de sí y un potencial infinito. Somos el mar en una gota.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
-También organizás muchos talleres y charlas.
-Sí, uno de ellos es “Cómo reconectarte con tu mágica expresión espontánea”. El arte es un don divino que todos llevamos dentro; tenemos que hacernos de espacio y tiempo para conectarnos con nuestro artista interior, que es aquel que sabe cocinar, pintar, sanar con amor, todo…
Otro taller es “Arte Dhármico”, que no se aprende, más bien se descubre, está dentro. También “Arte Feliz”, porque cuando uno se encuentra con su infinito potencial y se divierte creando como un niño, descubre que crear y expresar hace bien al corazón; es más barato que una terapia, así que lo que hago en estos talleres es reconectar a los asistentes consigo mismos y unos con otros, para encontrar esa expresión mágica y espontánea que todos tenemos dentro.
-¿Qué obras te marcaron durante tu carrera?
-Empecé pintando mandalas, porque en ese momento estaba embarazada y mi vida era un círculo, todo redondo. Así que no podía pintar alguna otra cosa que no fuera un círculo, uno mágico. Aún conservo la foto del primer mandala que hice con mi hija en la panza, que es la tapa de nuestro Ritual para InspirArte y el original lo tengo en mi casa.
Mi siguiente etapa de obras fueron mujeres. La primera obra de gran formato que hice se llama Soy la presidenta de mi vida, en blanco y negro, y es una de las que más trabajo me dio a la hora de crear, porque en su boca pasaban tantas cosas. Se ve que había mucho por decir y es como una obra presagio que dice que todos los países del mundo acabarán teniendo presidentes mujeres; eso fue en el 2005, antes de que muchos países tuvieran por fin presidentes mujeres.
Luego vino Los Reyes del Amor, de la colección Amor Real, y allí empecé a dibujar figuras masculinas; eso fue en el 2012. Fue la primera vez que aparecieron en mis obras parejas que representan reinados de amor –los love kingdoms–, en los que yo creo y siento que, si todos construyéramos y cocreáramos reinados de amor, paz mental, armonía y felicidad, todo sería mejor en nuestras vidas.
-Tus cuadros son muy reconocidos en Sudamérica. ¿Cuál es tu trayectoria más allá de las galerías de arte?
-Para celebrar el arte en Buenos Aires, se eligieron 20 artistas que darían nombres a las principales calles de Puerto Madero. Una de ellas es La Reina del Amor, que es el nombre de uno de mis cuadros favoritos.
-Dicen que sos la artista de las celebrities en Argentina, Punta del Este y José Ignacio. ¿Qué podés decir al respecto?
-Me ponés en una situación difícil. Casi nunca hablo de mis clientes famosos, pero este es mi estreno en el Paraguay así que te cuento una anécdota rápida. Una noche estaba cenando en mi chacra con Ana, la hija de Carolina Herrera –que también tiene cuadros míos– y su marido, y llaman a la puerta a la una de la madrugada… era Marcelo Tinelli con toda su familia, sus hijas, sus yernos, etc. Miraron todo y Marcelo me pregunta: “¿Estos cuadros están en venta? Porque son los más lindos que vi en mi vida”. Yo no podía creer que en mi chacra, a 3 km de la ruta, en José Ignacio, donde casi nadie sabía que yo estaba pintando, que había cambiado mi vida de empresaria y esta situación generaba que me tengan que mirar con ojos nuevos, estaba Marcelo Tinelli, y compró todos los cuadros que estaban colgados en mi atelier. A partir de ahí, a través de mis obras en las casas de Marcelo, fueron viniendo otros clientes; las hijas de Marcelo van a pintar a mi chacra. Marcela Tinayre, Mirtha Legrand y otros que no cuento porque son figuras públicas muy importantes de la política de hoy en Argentina son clientes míos. No me preguntes más.
De su web
Pato Gil Villalobos es un referente artístico y espiritual con estilo propio. Su obra es distinguida por el equilibrado uso del color y, sin duda, por su intensidad energética. Autodidacta e incesantemente creativa, logra integrarse como una entrepreneur artist (artista emprendedora) aplicando su background de empresaria que adquirió creando y dirigiendo su propia agencia de marketing y publicidad en Buenos Aires.
Sepa más
