Construcción, motor económico y empleo en Paraguay

La construcción empleó de manera directa a 262.000 personas al segundo trimestre del año.
La construcción empleó de manera directa a 262.000 personas al segundo trimestre del año.Gentileza/Presidencia de la Rep

El auge inmobiliario de los últimos 15 años consolidó a la construcción como uno de los sectores más dinámicos de Paraguay. Su impacto combina empleo, crédito, inversión privada e infraestructura, en un contexto donde también funciona como señal de confianza económica. Su participación en el PIB es del 6,4% y se proyecta un crecimiento del 3,5% para el presente periodo.

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La construcción se ha convertido en uno de los principales impulsores de la economía paraguaya, junto con actividades históricamente decisivas, como la agricultura, la ganadería y el comercio. El crecimiento inmobiliario registrado durante los últimos 15 años amplió el peso del sector, tanto por su capacidad de generar empleo como por su vínculo con la inversión de largo plazo y el desarrollo de infraestructura.

Al respecto, el consultor y analista financiero Amílcar Ferreira sostiene que la expansión de la actividad constituye uno de los cambios más relevantes de la estructura económica nacional durante la última década.

El especialista explica que el fenómeno no se limita solo a la construcción de viviendas, edificios o desarrollos inmobiliarios, sino también abarca obras públicas y privadas que mejoran la conectividad, los servicios y la capacidad productiva del país.

El sector aporta actualmente el 6,4% al producto interno bruto (PIB), lo que en valores absolutos representa la movilización de alrededor de US$ 3.800 millones.

Avance privado ante el freno de la obra pública

Precisamente, durante el segundo trimestre de 2026, la construcción verificó una expansión interanual del 4,2%, acumulando un crecimiento del 4,9% al cierre del primer semestre del año. Este desempeño estuvo sustentado principalmente por el dinamismo de las obras privadas, las cuales incrementaron la demanda de insumos clave, predominantemente de producción nacional, según datos oficiales del Banco Central del Paraguay (BCP).

En contraposición, la ejecución de las obras públicas se vio afectada por limitaciones presupuestarias y por las deudas acumuladas del Gobierno con las empresas constructoras, las cuales rondaban los US$ 300 millones.

No obstante, para el cierre de 2026, la proyección del BCP para el sector de la construcción es de un crecimiento cercano al 3,5%, moderándose tras el repunte del 6,2% verificado en 2025. En líneas generales, la proyección del PIB nacional es de una expansión del 4,5%.

Consultor y analista financiero, Amílcar Ferreira.
Consultor y analista financiero, Amílcar Ferreira.

Alto impacto laboral

En cuanto a los principales aportes de la construcción, uno de los puntos destacados es su capacidad para absorber mano de obra y movilizar a una extensa cadena de actividades vinculadas. De acuerdo con un estudio citado por el analista Amílcar Ferreira, elaborado en su momento por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), la edificación de cada vivienda –sea una casa o un departamento– genera alrededor de diez empleos directos.

A esa cifra deben sumarse los puestos indirectos asociados a la provisión de materiales, el transporte, servicios técnicos, diseño, comercialización, financiamiento y otras actividades relacionadas con cada obra.

Para Ferreira, esta capacidad de multiplicar puestos de trabajo ubica a la actividad entre las de mayor efecto sobre la economía nacional.

Justamente, datos oficiales de Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la construcción absorbe a cerca del 8% de la población ocupada del país. Al segundo trimestre de 2026, el rubro empleó de forma directa a más de 262.000 personas, liderando el crecimiento de la ocupación dentro de una fuerza laboral total de 3.267.192 trabajadores.

No obstante, el rubro enfrenta un severo desafío en la calidad del empleo: se ubica entre las actividades con mayor índice de informalidad del país. Casi el 80% de los trabajadores del sector opera en la informalidad, lo que implica que 8 de cada 10 ocupados no cuentan con Registro Único del Contribuyente (RUC) ni realizan aportes al seguro social.

Además de las obras públicas, las construcciones privadas explican el crecimiento de esta industria.
Además de las obras públicas, las construcciones privadas explican el crecimiento de esta industria.

Inversión de largo plazo y confianza en el país

La expansión de la construcción también es interpretada como una señal de credibilidad económica. A diferencia de inversiones de rápida rotación, los proyectos inmobiliarios y de infraestructura requieren compromisos financieros de largo plazo, planificación y expectativas favorables sobre la evolución futura del país.

“Cuando los entes financieros y los inversores invierten en la construcción, significa que hay una confianza en el país”, afirma Ferreira. Esa confianza se expresa en la decisión de destinar recursos a edificios, viviendas, urbanizaciones, centros comerciales, industrias y otras obras cuya recuperación se proyecta durante varios años.

El desarrollo de infraestructura privada, en ese sentido, no solo incrementa la oferta de inmuebles o espacios productivos. También contribuye a mejorar las condiciones urbanas y económicas de las zonas donde se ejecutan las inversiones.

Crédito e infraestructura pública

El analista remarca que el crecimiento reciente de la construcción ha sido acompañado por una mayor participación de la industria financiera y del crédito. El acceso a financiamiento facilita la adquisición de viviendas y permite la ejecución de emprendimientos de mayor escala, con incidencia directa en la demanda de obras.

La infraestructura pública, especialmente la vial, constituye otro componente central de ese proceso. Las rutas y otras inversiones estatales pueden activar nuevos desarrollos privados en sus áreas de influencia, al mejorar la conectividad y reducir costos logísticos.

Según la estimación mencionada por Ferreira, el efecto multiplicador de la infraestructura pública puede alcanzar una relación de cinco a uno en la década posterior a la inversión: por cada monto destinado a obras públicas, la inversión privada que se genera posteriormente podría equivaler a cinco veces ese valor.