Fortaleza institucional: ¿Es la clave para lograr apuntalar la economía?

La fortaleza institucional de una nación es clave para garantizar la productividad de un país y esta última es importante porque es el principal factor que conduce al crecimiento y a mayores niveles de ingresos. Y los niveles de ingresos se encuentran relacionados estrechamente con el bienestar humano. Por lo tanto, la comprensión de los factores que permiten que se produzca esta cadena de eventos es sumamente importante.

Fortaleza institucional
Fortaleza institucionalArchivo, ABC Color

Existe un consenso en la literatura económica, de que el aumento de la competitividad significa incremento de la prosperidad.

Para el Foro Económico Mundial, las economías competitivas son aquellas con más probabilidad de crecer de forma sustentable e inclusiva, lo que significa mayores posibilidades de que todos los miembros de la sociedad se beneficien con los frutos del crecimiento económico. Para dicho Foro, uno de los “requisitos básicos” que garantizan la competitividad son las instituciones.

El ambiente institucional de un país es relevante debido a que establece restricciones legales (leyes y mecanismo de ejecución y cumplimiento) e informales.

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Las instituciones determinan el contexto en el que los individuos se organizan en su actividad económica. Asimismo, estas tienen un impacto en la productividad, principalmente al proporcionar incentivos y reducir incertidumbre.

Al mismo tiempo, las instituciones juegan un rol crucial para las empresas que deciden invertir en un determinado país. Naciones como Finlandia, Singapur, Suiza, Nueva Zelanda, Suecia, lideran el ranking de los 138 países del Informe Global de Competitividad.

A diferencia de las naciones de alta renta, en los de América de Latina, la debilidad institucional es uno de los principales problemas que enfrentan las economías de la región.

Solo Uruguay (31), Chile (36), Barbados (44), así como Costa Rica (57) y Panamá (69) figuran entre las naciones con una institucionalidad moderada. Esto, al considerar sus posiciones dentro de los 100 países.

Sin embargo, por debajo se encuentran Brasil (116), Argentina (129) y Paraguay (130). Estos últimos, solo a pocas posiciones del puesto 138, considerado en esta medición como el final del eslabón. En la misma línea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que el 75% de los ciudadanos de la región sienten desconfianza de las instituciones públicas.

Remarca que las entidades no han podido responder a las crecientes demandas de la población, a pesar de los avances que se han producido en los últimos años.

Por ello, la desconfianza y la poca satisfacción se constituyen en las principales barreras para que los ciudadanos cumplan con obligaciones tales como pagar impuestos.

Este desincentivo provoca el aumento de sectores informales, impactando negativamente en los ingresos tributarios, por ende, en la capacidad del Estado de financiar programas y proyectos con recursos propios.

Como se ha observado, los países de América Latina aún deben buscar estrategias que contribuyan a fortalecer sus instituciones. Aunque algunos países de la región se encuentran en mejores condiciones que otros, la brecha con naciones del primer mundo es considerable. Por tanto, esta desventaja se convierte en el principal escollo para grandes e importantes inversionistas que han puesto su mirada en América Latina.

El solo hecho de replicar modelos de países exitosos, como la previsibilidad, responsabilidad y confianza, pueden transformar todo un país e incluso, una región y sumar potencial de expansión a las economías de esta parte del hemisferio.

En esta edición, MF presenta la importancia de la fortaleza institucional en las economías, la situación de Paraguay, desafíos y perspectivas en un mundo cada vez más competitivo, pero cargado de oportunidades.

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