La cuantificación y la redistribución de ingresos

Este artículo tiene 16 años de antigüedad

Ricardo Franco Lanceta

María Victoria Grange

(Economistas) (*)

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En la primera parte de este trabajo publicado en el suplemento económico de ABC del domingo 1 de noviembre de 2009, quedó pendiente la cuestión tributaria.

¿Qué de importante para la economía de un país es la cuestión tributaria?

Tan importante o más que la Ley del Presupuesto General de la Nación que se promulga cada año, simplemente porque se trata de cuantificar los ingresos del Tesoro y, al mismo tiempo redistribuir, por lo menos en lo prudente, la riqueza a través del tributo. Esta es la filosofía y la lógica del Sistema Tributario de cualquier país, evitando cargar la presión tributaria sobre quienes menos tienen. Las dos grandes ramas del Derecho Tributario, son: El Impuesto a la Renta, que nunca es universal, y el Impuesto al Consumo (llamado IVA) en la Ley 125/92 y en la Ley 2421/04 “De Reordenamiento Administrativo y de Adecuación Fiscal”, que en nuestra legislación sí es universal, o sea que todos pagan, ricos, pobres e indigentes. Esto de por si es delicado, ya que se aparta del mandato imperativo de la Constitución Nacional, en especial de sus Artículos: 179º “de la Creación de Tributos”, 180º “De la Doble Imposición” y el 181º “De la Igualdad del Tributo”. Además, están los Tributos “Al Capital” (Impuesto Inmobiliario), “Tributo Unico” para el pequeño contribuyente, Imagro (Renta de las Actividades Agropecuarias) y muchos otros englobados ya en las categorías indicadas. Y, el nuevo tributo sobre el Impuesto a la Renta Personal, creado en la Ley 2421 y cuya aplicación viene postergándose por ley del Congreso.

Y si con los ingresos tributarios no cierran las cuentas de gastos del Estado, o sea hay déficit fiscal, ¿cómo se resuelve esta situación?

No hay que asustarse por el déficit fiscal, que es común en casi todos los países, sino cómo se los cubre. Veamos esta cuestión que siempre preocupa. Hay dos maneras de lógica fiscal, de cubrir el déficit: Reduciendo los gastos del Estado o aumentando impuestos. En nuestro país esto no se utiliza. Ya al aprobarse el Presupuesto de la Nación, hay déficit fiscal y todos lo saben, pero la solución es siempre de hipocresía política.

¿Qué solución se aplica entonces?

Muy simple cual irresponsable: El Presupuesto y sus partidas asignadas a cada rubro de gastos, se ejecuta parcialmente. Por este mecanismo, a veces se da el absurdo que Hacienda anuncia, como si fuera un acto de buena administración, que el ejercicio financiero del Estado cerró con superávit fiscal. Qué fácil es esconder realidades que al final dañan toda la economía. Y la otra manera de cubrir el déficit, es endeudado al país, al mismo tiempo de aumentar su garantía, las reservas del Banco Central. En síntesis, tal se maneja el presupuesto de ingresos y gastos, resulta simplemente un acto de simulación, cuya consecuencia se nota en la economía y, especialmente, en la disminución de la cuenta capital, que es la de inversión para generar crecimiento y fuentes de empleos, que son obras de infraestructura física y social. Hay que aclarar que los gastos fijos están bien cubiertos por los ingresos de los tributos.

Pero, ¿qué hacen los organismos de control de la cuentas fiscales establecidos en la misma Constitución Nacional?

Bueno, estos organismos también son cuerpos de origen político y se integran al sistema. A veces en sus auditorías acusan el mal uso de fondos, pero más allá de eso no van. En realidad debieran Fiscalizar al momento de aprobarse el Presupuesto de Ingresos y Gastos y dar su voz de alerta. Esto debiera hacerse por una cuestión ética de respeto a la ciudadanía. Todos están conformes con sus sueldos y dietas. Yo diría, agregando algo a la pregunta, ¿qué hacen los organismos financieros que anualmente vienen a controlar las cuentas del Estado para dar vía libre a nuevos préstamos? Bueno, el problema se nos va complicando, digamos que a dichos organismos solo les preocupa que hayan abundantes reservas en el Banco Central. El déficit fiscal deja de ser déficit al ser cubierto por préstamos externos. Ya hablamos del riesgo que implica el endeudamiento del Estado para cubrir sus gastos, repetimos, se aumenta el riesgo de inflación al lanzar circulante sin respaldo en la producción.

¿Hay solución?

Hay solución administrando austeramente los gastos del Estado y aplicando políticas fiscales y monetarias adecuadas que posibiliten el crecimiento económico con desarrollo social. No se puede seguir politizando, lo que exige buenos actos de Gobierno.

(*) Columnistas invitados