La localidad recibe a 1.700 visitantes los sábados y domingos de cualquier época del año; sin embargo, esta cifra asciende exponencialmente durante el verano, llegando inclusive a acoger a 70.000. En menor número van quienes emplean el lago Ypacaraí para bañarse y se quedan por un solo día. Este año, esta realidad se verá afectada por la inhabilitación para bañistas del mismo, la que golpea también a la náutica deportiva, debido a la imposibilidad de navegar con veleros, lanchas y jet ski.
El movimiento de turistas permite que los principales ingresos de sus habitantes provengan de la construcción y del alquiler de viviendas, salones comerciales y negocios de diversos rubros. La gastronomía y la hotelería redoblan sus ganancias.
En cuanto a venta de artesanías, los comerciantes de la playa de la rotonda admiten que fuera de temporada venden más con la llegada de numerosos extranjeros, quienes adquieren estos artículos.
Otro segmento que se beneficia con la masiva afluencia turística es el supermercadismo. Elisa de Vaché, de Todo Súper, indica que enero es el mes en que más comercializa todo tipo de productos. Durante los fines de semana, salen bebidas alcohólicas y gaseosas, sobre todo.
Obras. Desde la Municipalidad notan un boom en la construcción de comercios y casas, que inició en 2011, año en que fueron aprobadas 150 nuevas obras, además de las 176 que se viabilizaron en 2012. Del total, el 85 % fue de viviendas familiares ubicadas en el cerro.
Recientemente, comenzó también el loteamiento del condominio cerrado Aqua Village, que incorpora una laguna cristalina de la marca y corporación Crystal Lagoons, recreando un ambiente playero con un espejo de agua transparente de 2,5 ha, con playas de blanca arena, y sectores destinados a la práctica y el aprendizaje de actividades náuticas. Estará en un área de 48 ha y estiman que concluirá en febrero de 2014.
Independiente del megaproyecto descrito, en la misma zona de este barrio se erigieron en los dos pasados años numerosas residencias de lujo. “Cabe destacar que desde octubre no existen, prácticamente, casas en venta o en alquiler”, señala el intendente Ramón Zubizarreta.
Aproximadamente, 3.000 hogares están vacíos durante el año porque sus propietarios los ocupan solo en vacaciones. Para mantener a la gente viviendo los 12 meses en San Bernardino, la Municipalidad suscribió un preconvenio con la Unión Industrial Paraguaya y una universidad alemana, de modo a convertir la localidad cordillerana en una ciudad universitaria. En julio próximo empezaría la edificación, asegura el jefe comunal.
El valor de un terreno va desde G. 60.000 hasta G. 700.000 por m2, según el sector.
Comercios. El crecimiento en cantidad de negocios en los últimos años, según datos de la Comuna, ha sido inmenso. Mientras que en 2010 solo 63 establecimientos pagaban sus patentes comerciales, en 2012 fueron 372 los que las abonaron.
Como es sabido, muchas firmas marcan presencia exclusivamente durante la estación de mayor flujo de personas, la cual es considerada por la Municipalidad desde el 1 de diciembre hasta el 15 de abril para cuestiones impositivas. El año pasado fueron habilitadas 48 tiendas de diferentes ramos, lo que significó un aumento respecto al verano anterior. El detalle consiste en que estas aperturas ocasionales pagan tres veces más en impuestos que aquellas que continúan instaladas todo el año. La medida busca que las empresas se establezcan de manera permanente.
Costos de viviendas
Los turistas que le generan rentabilidad a San Bernardino son las familias que se quedan durante la temporada completa. Quienes no cuentan con una casa en el lugar la alquilan por precios que van desde USD 5.000 hasta USD 15.000 por todo el verano.
Negocio acuático. En tres meses, Juan Gamarra, mecánico náutico, gana G. 20.000.000, pero durante esta temporada no llegó ni al 25 % por la contaminación del lago. El alquiler de los jet ski cuesta G. 400.000 por hora y se estima que cada fin de semana se movilizan 150, además de 60 lanchas. Un barco para 120 personas cobra G. 100.000 por dar un paseo de 30 minutos; las lanchas, G. 50.000 para moverse, y los botes a pedal, G. 25.000.
G. 100.000 cobra un oficial albañil por día y su ayudante gana G. 70.000. Los jardineros perciben entre G. 100.000 y G. 250.000 por mantenimiento.
G. 280.000 a G. 500.000 cuesta, en promedio, el alojamiento; hay ocho hoteles y tres hospedajes. El almuerzo bufé es de G. 40.000 por persona.
12 % de los 12.000 habitantes viven en el centro con algún tipo de negocio. Los demás, en compañías, y dan servicios de plomería, jardinería, etcétera.
10 barrios cerrados hay en la ciudad; 8 son de lujo. Todos son utilizados como segunda vivienda, lo que el municipio busca revertir.
Los famosos bollos rellenos de dulce de leche de guayaba y crema son un legado de los colonos suizos y alemanes que habitan en esta zona.
