Las sillas mágicas

Este artículo tiene 7 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2423

Llueve en la ciudad donde vive Bruno; cuando se va acercando el recreo y los niños miran por la ventana con tristeza porque saben que, si no deja de llover, no podrán salir a jugar.

Cuando suena el timbre del recreo, la lluvia aún es más intensa. A la profe se le ocurre una idea para que sus alumnos se diviertan dentro del aula; pide silencio y manda a que aparten las mesas y pongan todas las sillas en un círculo; todas menos una. Comienza a explicar cómo se juega a Las sillas musicales. Con unas sillas forma un círculo y pide a unos cuantos niños, entre los que se encuentra Bruno, que se coloquen de pie alrededor de ellas. Comienza a sonar la música y, siguiendo a la maestra, los niños dan vueltas alrededor de las sillas hasta que se detiene la música y, al ver a la profe sentarse, el resto de los niños hacen lo mismo, menos Bruno, que comienza a pelear con uno de los niños para que se levante de la silla.

—¡Esa es mi silla! —grita mientras le empuja para echarle de la silla.

—Bruno, es un juego; si te quedaste sin silla, tendrás que esperar a que terminemos de jugar para comenzar de nuevo. Pídele perdón a tu compañero —le dice la maestra. —Pero es mi silla, él me la quitó. No le pienso pedir perdón —dice el niño cruzándose de brazos.

—Muy bien. Ve a tu sitio y quédate ahí hasta que pienses si está bien lo que hiciste y si merece la pena enfadarse por una tontería.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Bruno obedece y se va a su sitio, pensando todavía que lo que están haciendo es perder el tiempo. Pero, a medida que ve a sus amigos jugando y riendo, siente hasta un poco de envidia al ver lo bien que están pasando. Arrepentido por lo que ha hecho, Bruno mira de reojo al compañero a quien ha intentado tirar de la silla, pero su orgullo le impide pedirle perdón. Nunca ha perdido en ningún juego y está enfadado por haber perdido en uno que él considera absurdo, pero con el que se está divirtiendo el resto.

La profe habla con Bruno sobre lo importante que es saber perder sin enfadarse. Bruno se disculpa y le da un gran abrazo a su compañero; luego, promete a sus compañeros que no volverá a enfadarse cuando pierda en un juego.

Fuente: adaptación del cuento de https://www.educapeques.com

Ámbito: Así pienso, me expreso y me comunico

Dimensión: Lenguaje Oral y Escrito