El complejo fue construido en la década de los 80 para los obreros de la represa. Actualmente, las viviendas son ocupadas por gente vinculada laboralmente con la represa y también por personas no relacionadas con la binacional.
Como la única dueña es la EBY, los moradores son catalogados de “ocupantes” y periódicamente hay invasiones de las casas, donde la ley del más fuerte prevalece. En otros casos, hay “venta de llaves”.
Los ocupantes de las viviendas realizan mejoras y venden a espaldas de la EBY las viviendas a precios que van de G. 10 millones a G. 100 millones, dependiendo de las mejoras introducidas.
Bárbara Saldívar, coordinadora de la Contraloría Ciudadana de Ayolas, dijo que con la asunción de las nuevas autoridades nacionales y de la EBY se retomarán las conversaciones con respecto a la definición del futuro del complejo habitacional Mil Viviendas.
Al respecto, intentamos conversar con el nuevo titular de la EBY, Juan Alberto Schmalko, pero no atendió nuestras llamadas a su celular.
