La desparasitación es necesaria

Para mantener el organismo libre de parásitos que pueden generar serias enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda desparasitar a toda la familia, por lo menos, dos veces al año, sobre todo en épocas de altas temperaturas.

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Todos estamos expuestos a tener parásitos en el intestino. Se cuelan en el organismo a través de todo lo que nos llevamos a la boca, desde las manos, alimentos y objetos de uso cotidiano que ponemos en contacto con nuestra boca, accidentalmente o no. Los parásitos se pueden contraer en todas partes: al jugar con mascotas, comer en la calle o tocar objetos, al viajar en colectivo… Están en el polvo, en la tierra, en el baño, la cocina y demás lugares que no hayan sido desinfectados, también están presentes en el contacto con otras personas. Por eso es tan importante lavarnos las manos con frecuencia, utilizando abundante agua y jabón. La limpieza se puede complementar con paños húmedos y líquidos desinfectantes.

Los alimentos que pueden contener parásitos en mayor cantidad son: agua, carnes crudas, pescados, frutas y verduras; aunque si no se toman las precauciones necesarias, se puede contaminar cualquier alimento, simplemente por colocarlo en una superficie sucia o tocarlo con las manos sin lavar.

Los parásitos más comunes son los helmintos (gusanos o lombrices) y las amebas (elementos microscópicos e imperceptibles). Cada parásito tiene su propio ciclo biológico, por lo que algunos pueden existir en el organismo humano durante años.

Síntomas

Una persona con parásitos presenta los siguientes síntomas: cansancio, falta de concentración, dolor e inflamación del estómago, diarrea, estreñimiento, gases estomacales y dolor de cabeza. Estas señales suelen ser confundidas con problemas relacionados a la gastritis o colitis.

Los bichos afectan la concentración, roban el alimento de nuestro cuerpo y la energía que las personas obtienen de los alimentos. Los niños que tienen lombrices crecen menos, les cuesta más trabajo aprender en la escuela y no tienen ganas de jugar, especialmente los menores de 10 años.

El peor de los escenarios es que la concentración de parásitos sea tan grande que se salgan del intestino, entrando al torrente sanguíneo desde donde se desplazan a órganos vitales como el cerebro o los pulmones.

Del perro al hombre

El control de los parásitos intestinales de nuestros perros es muy importante, sobre todo en los cachorros. Los parásitos intestinales (llamados también parásitos internos) son muy frecuentes en el perro. Su importancia no solo radica en los problemas que pueda producir a los perros, sino que muchos de ellos son transmisibles a las personas. Cierto tipo de parásitos que afectan a su perro pueden además tener efectos en el ser humano. La infección ocurre simplemente al ingerir accidentalmente los huevos o las larvas, y por supuesto esto es muy común, especialmente cuando los niños juegan con los cachorros, o cuando hay un contacto muy estrecho. Las tenias afectan seriamente al ser humano.

Desparasitación

Es muy simple, se trata de tomar un determinado medicamento que solo el médico puede recomendarle. No ingiera fármacos por cuenta propia.

Para tener en cuenta:

- Debe desparasitarse la familia completa (incluyendo a las personas que trabajan en la casa).

- Se deben cambiar toallas, repasadores y toda la ropa de cama.

- Desinfecte frutas y verduras.

- Lavarse las manos cada vez que va al baño, y antes de preparar o consumir alimentos.

- Evite tener agua al aire libre.

- Antes de ingerir carne, asegúrese de que esté bien cocida.

- Limpie y desinfecte toda su casa después de haber tomado el medicamento. Los parásitos expulsados dejan sus huevecillos fuera del cuerpo y pueden regresar a su organismo.

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