Cuántas veces observamos que las familias pasean a horas inapropiadas con bebés en carritos bajo sol, y con temperaturas cercanas a los 40 grados. Nada más peligroso para ellos que dependen de nuestros cuidados y afecto.
El calor intenso es peligroso para todos, pero especialmente para los niños pequeños y los ancianos.
En el caso de los bebés hay que ser muy cautos ya que cuando están expuestos a una temperatura elevada, y debido a que su mecanismo termorregulador aún está inmaduro, no consiguen regular su temperatura corporal y pueden sufrir condiciones peligrosas como un golpe de calor, o aún peor, una insolación. El Dr. Juan Max Boettner, pediatra, dice que por esta razón los niños menores de 4 años, y especialmente los bebés, no deben estar expuestos directamente a los rayos solares ya que tienen una piel muy fina y sensible, y se queman con facilidad.
“Los lugares más peligrosos para los niños pequeños son los excesivamente calurosos y húmedos. Un ejemplo sería dejar a un bebé en un coche estacionado con puertas y ventanas cerradas mientras uno realiza una corta gestión”, recuerda el médico. Lo ideal siempre es la prevención, y evitar las altas temperaturas y exposición al sol de tu bebé. Entre las recomendaciones que manifiesta se encuentran estas:
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* Aclimatar al niño en un ambiente caluroso como playa, piscina, campo, etc., de forma progresiva y gradual. Comenzar con unos pocos minutos el primer día.
* Evitar las horas centrales (11:00 a 16:00) para las actividades al aire libre, buscar un lugar fresco y a la sombra para el bebé.
* Durante una ola de calor mantener al bebé en un ambiente fresco o climatizado. * Evitar salir a la calle con el infante en las horas pico de temperatura y sobre todo exponerlo al sol directo.
* No olvidarse del protector solar de alta graduación para el pequeño, aunque el día esté nublado; vestirlo con ropas claras, de algodón que absorba la transpiración. Siempre cubrir su cabeza con un sombrerito.
* Observar el comportamiento del chico, si está activo y alegre.
* Controlar la piel del niño, si está roja o caliente.
La hidratación
* Ofrecer agua con frecuencia al bebé aunque no parezca que tenga sed.
* La mejor forma de mantenerlos hidratados es sin duda con la lactancia materna, y en caso de mucho calor se debe ofrecer el pecho materno con mayor frecuencia.
* Si ya tiene alimentación complementaria se le ofrecerá agua mineral y jugos de frutas.
