“Cadete Amarilla, mi hijo”: un documental con sed de justicia

¿Cuánto puede durar el duelo por la pérdida de un hijo? ¿Cuántos años de impunidad deben pasar para alcanzar la justicia? El servicio militar obligatorio, más que un servicio en beneficio de la ciudadanía, ¿es una amenaza para quien está obligado a cumplirlo? Un total de 147 jóvenes entre 13 y 20 años han muerto cumpliendo el servicio militar entre 1989 y 2012. Marco Amarilla es uno de ellos. Su historia será presentada en un largometraje desde este jueves 12 en los cines de Asunción e interior del país.

"Cadete Amarilla, Mi Hijo", de Patricia Aguayo.
"Cadete Amarilla, Mi Hijo", de Patricia Aguayo.Foto Gentileza

El cadete Marco Amarilla (17) era el hijo mayor de una familia de tradición militar. Un joven al que su familia describe como una persona llena de vitalidad y alegría. En 1988 su rutina giraba en torno al Liceo Militar N° 2 “Juan Francisco López” de Encarnación, donde estaba enlistado desde 1985.

Cadete Marco Amarilla (c).

Pero una noche de junio algo ocurrió en ese lugar, el sonido seco de un disparo irrumpió en la formación de los cadetes, el único ausente de entre ellos era Marco.

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Eran alrededor de las 22:00 del 2 de junio, cuando el capitán de Navío DEM (SR) Víctor Hugo Amarilla atendió la llamada que traía consigo un mal presagio. Del otro lado del teléfono un camarada le decía: “¿Podés venir urgente? Tu hijo se accidentó”.

Esa misma noche el capitán se puso en camino junto a su esposa, la doctora Teresita Benítez de Amarilla. Los padres aún guardaban la esperanza de encontrarlo con vida. Sin embargo, ya en lugar donde tantas veces lo habían visitado, encontraron montada una capilla ardiente, una guardia de honor, y a su hijo dentro de un ataúd con la cabeza vendada.

Cadete Marco Amarilla.

“Al llegar me presenté en la oficina de guardia y me acompañó uno de los cadetes y por el camino me dice: ‘Falleció Marco’. Allí sentí como un golpe”, recuerda el padre sin poder evitar que se le quiebre la voz.

La película documental de Patricia Aguayo, es un relato que gira en torno a la búsqueda de la verdad y justicia de la familia. Mediante intimistas entrevistas a sus padres, hermanos, compañeros y, también a abogados y sospechosos, la directora nos presenta una historia en blanco y negro que retrata más de tres décadas de sed de justicia.

La justicia militar encubre crimen

“Uno se resiste a creer que ya está muerto”, es una de las frases expresada por su madre Teresita, en el tráiler del film. Ella, como médica y madre desentrañó el misterio que develaría la magnitud de la tragedia. A pesar de la esquela que uno de los cadetes le ofreció como prueba de suicidio, y de la insistencia del comandante de la unidad y el del Cuerpo de Cadetes, supo al levantar el vendaje que cubría la cabeza de su hijo que aquello no fue un suicidio.

Dra. Teresita Benítez de Amarilla, madre del cadete Amarilla.

El médico de la unidad, Hugo Giménez -que había certificado el suicidio, y cuya conclusión fue “Un tiro de fusil en la cabeza; herida de bala en la cabeza”- fue también el encargado del levantamiento del cuerpo en el lugar donde fue hallado. No se dio participación ni al juez local, y tampoco al fiscal.

Recortes de la época sobre la muerte del Cadete Amarilla.

La autopsia solicitada por la familia concluyó que la idea del suicidio era prácticamente imposible. La pericia balística lo confirmaba, el disparo que acabó con la vida del joven Cadete Amarilla debió realizarse a una distancia de entre dos y ocho metros.

Recortes de la época sobre la muerte del cadete Amarilla.

Estas eran las primeras pruebas que, a finales de una dictadura militar comprometían a las autoridades del Liceo ante la justicia militar y la sociedad. Sin embargo, el crimen hasta ahora sigue impune.

No es el único caso

Tras años de lucha, la familia no encontró sentencias ni asesinos, ni en la justicia militar, ni en la ordinaria. Muchos fueron los rumores sobre qué pudo haber pasado aquella tranquila noche cuando un cadete fue asesinado mientras estaba bajo la tutela del Estado paraguayo.

Recortes de la época sobre la muerte del cadete Amarilla.

Pero el caso de Marco, lastimosamente no es el único. Según la ONG Serpaj Paraguay, desde 1989 hasta 2012 se han registrado 147 muertes de cadetes dentro los cuarteles donde prestaban servicio, 71 de ellas eran adolescentes de entre 12 y 17 años. Sólo 8 de las 147 muertes fueron aclaradas y cuentan con sentencias.

Recorte de periódicos de la época sobre la muerte del cadete Amarilla.

Estreno

Cadete Amarilla, mi hijo, estará en cartelera desde el 12 de septiembre. El largometraje estará en los cines de Asunción, Gran Asunción, Caaguazú, Coronel Oviedo, Ciudad del Este y Encarnación.

La función del Cines Itaú del Sol, 20:00., contará con la presencia de familiares de Marco Amarilla y equipo de realizadores del audiovisual.

Cadete Amarilla, Mi Hijo.

El audiovisual fue realizado gracias al apoyo del Fondec, la Secretaría Nacional de Cultura y el Centro Cultural Juan de Salazar.

Cuenta además con el apoyo de IPAC, Post Audio, Kamikaze Records, Chamaca, Pollito Films, Cucamonga, Diakonia, La Kucha, Bruno Bogarín, MB Films, entre otros.

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