Las autoridades destruyeron aquellos equipos e instrumentos que "fueron utilizados para la promoción de la música y la degeneración", indicó en un comunicado el temido Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio.
Los instrumentos fueron confiscados de diferentes "programas inmorales que causaron la desviación de las generaciones jóvenes y el deterioro de la sociedad, y destruidos de acuerdo con la sharia", agrega el escrito.
En otro comunicado separado, el ministerio insistió a la ciudadanía afgana a "no tocar música en las fiestas de bodas", así como evitar grandes gastos y tradiciones innecesarias en dichas ceremonias.
Instrumentos como el timbal, la guitarra o el rabab (similar al laúd), forman parte de la variedad de sonidos de música clásica que ambientaron bodas y programas musicales en Afganistán, hasta que se prohibieron con la llegada al poder de los talibanes.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Aunque la estricta interpretación de la ley islámica prohíbe la música en cualquier tipo de expresión, la mayoría de eruditos religiosos precisa que sólo debería vetarse la música que emplea poesía negativa o se considera que desvía a las personas hacia formas de pensar contrarias a la sharia.
Esta misma interpretación de la ley islámica es la razón por la que desde la llegada al poder de los fundamentalistas en agosto de 2021 se restringió el acceso a las mujeres a la educación secundaria, una prohibición que se extendió recientemente a las escuelas de educación superior y universitaria.
Ya en el anterior régimen talibán de entre 1996 a 2001, los fundamentalistas prohibieron la música e impusieron severos castigos a quien ejerciera este oficio, lo que provocó la fuga de muchos artistas profesionales.
