El reciente hallazgo sin vida de Alejandro Zalazar, un médico anestesiólogo de 31 años en Argentina, volvió a poner bajo la lupa al propofol. Zalazar fue encontrado en su departamento con una vía conectada y restos de sustancias que habrían sido extraídas ilegalmente de un centro hospitalario.
La causa de muerte, una sobredosis combinada de propofol y fentanilo, expone la peligrosidad de estos fármacos cuando se utilizan fuera de un entorno clínico controlado. Pero, ¿qué hace que esta droga sea tan común en medicina y tan letal en el ámbito privado?
Lea más: Fiestas de propofol en Argentina: indagan a médicos por el robo de fármacos
¿Qué es el propofol y cómo actúa?
El propofol es un agente anestésico intravenoso de acción ultrarrápida. Es la herramienta estándar en el sistema sanitario global, incluido Paraguay, para inducir la sedación en cirugías, endoscopías y otros procedimientos breves.
- Efecto inmediato: Actúa sobre el sistema nervioso central en cuestión de segundos, induciendo un sueño profundo.
- Recuperación rápida: Una vez que se interrumpe la administración, el paciente recupera la conciencia en pocos minutos, lo que lo hace ideal para la práctica clínica diaria.
- Mecanismo: Farmacológicamente, el propofol potencia el sistema que frena la actividad cerebral, logrando que el paciente no sienta el procedimiento médico.
El riesgo letal: la depresión respiratoria
Pese a ser un aliado indispensable en los quirófanos, su potencia es su mayor riesgo. Los especialistas advierten que la diferencia entre una dosis terapéutica y una dosis tóxica es extremadamente estrecha.
- Paro respiratorio: El principal peligro del propofol es que puede deprimir la respiración de forma severa en segundos. Sin el equipo de monitoreo y la asistencia mecánica de un hospital, el riesgo de muerte por asfixia es inminente.
- Uso combinado con fentanilo: En el caso de Argentina, el propofol fue mezclado con fentanilo. Mientras el primero induce el sueño rápido, el segundo es un opioide sintético que busca potenciar la analgesia y la sedación, aumentando exponencialmente el riesgo de un paro cardiorrespiratorio.
- Potencial de abuso: Aunque no es una droga recreativa común, en algunos entornos sanitarios se utiliza de forma ilícita para “evadir el dolor o el miedo”, lo que genera un circuito de consumo problemático difícil de revertir debido a su impacto en el sistema límbico del cerebro.
Consecuencias a largo plazo
Fuera de la muerte inmediata por sobredosis, el uso irregular de esta sustancia puede acarrear daños irreversibles:
- Trastornos neurológicos y pérdida de memoria.
- Cuadros de despersonalización y problemas psiquiátricos.
- Afecciones musculares y cardiovasculares graves.
