El zueco desafía al calendario y se convierte en calzado para todo el año

Durante siglos fue un calzado de trabajo; después se convirtió en símbolo de la contracultura, pisó las pasarelas en los 70 y, desde entonces, ha reaparecido de forma intermitente. Ahora, el zueco vuelve a caminar, pero con una diferencia: ya no parece dispuesto a marcharse.
Durante siglos fue un calzado de trabajo; después se convirtió en símbolo de la contracultura, pisó las pasarelas en los 70 y, desde entonces, ha reaparecido de forma intermitente. Ahora, el zueco vuelve a caminar, pero con una diferencia: ya no parece dispuesto a marcharse.Fabra Comunicación

Durante siglos fue un calzado de trabajo; después se convirtió en símbolo de la contracultura, pisó las pasarelas en los 70 y, desde entonces, ha reaparecido de forma intermitente. Ahora, el zueco vuelve a caminar, pero con una diferencia: ya no parece dispuesto a marcharse cuando termina el verano europeo.

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La fórmula funciona precisamente porque permite combinar dos ideas que durante años parecían incompatibles: comodidad y moda. El zueco puede acompañar unos vaqueros y medias, pero también una falda, un pantalón de vestir o una prenda más sofisticada.

Su origen está ligado a los tradicionales zapatos de madera utilizados por trabajadores del campo y las fábricas durante la Revolución Industrial, una procedencia funcional que acabaría transformándose en una de sus principales señas de identidad.

En los años 50 comenzó a adquirir una dimensión más estética y cultural, con figuras como Marilyn Monroe fotografiada con zuecos negros en 1956, una imagen que quedaría para la posteridad y que arrojaría una nueva percepción de este calzado.

La década de los sesenta convirtió modelos como el Pescura de Scholl, nacido en 1956, en parte de la estética de una juventud asociada a la libertad sexual, los movimientos sociales y la cultura bohemia.

El zueco puede acompañar unos vaqueros y calcetines, pero también una falda, un pantalón de vestir o una prenda más sofisticada.
El zueco puede acompañar unos vaqueros y calcetines, pero también una falda, un pantalón de vestir o una prenda más sofisticada.

Twiggy, Jean Shrimpton o Audrey Hepburn estuvieron entre sus primeras prescriptoras, mientras el calzado pasaba progresivamente de la función al terreno de la moda. Pero fueron los setenta los que terminaron de convertir el zueco en icono.

La plataforma de madera encajaba con la estética bohemia de la época y con una moda que recuperaba prendas de inspiración artesanal y siluetas más libres. Desde entonces, el zueco ha vivido distintos ciclos de popularidad, adaptándose a las obsesiones estéticas de cada generación.

En los noventa regresó con una línea más sencilla y unisex, vinculada a la juventud grunge, aunque al final de la década adquirió una versión mucho más sofisticada y exuberante de la mano de Dior y sus zuecos de tacón.

Y en 2010 llegó otro de sus grandes momentos. Chanel llevó a la pasarela una versión de plataforma adornada con flores y detalles inspirados en la artesanía, mientras la prescriptora Alexa Chung los convirtió en objeto de deseo al llevarlos en la portada británica de Vogue.

Según datos citados entonces por la cabecera, las búsquedas de modelos similares en eBay llegaron a aumentar casi un 200 %. El actual regreso comenzó a tomar forma de nuevo en 2024, cuando Chloé recuperó el espíritu setentero con sus propuestas de inspiración bohemia.

Después llegaron Ulla Johnson, Etro, Hermès y Miu Miu, que demostraron que la silueta podía abandonar su versión más rústica para convertirse en un calzado de lujo, urbano o incluso minimalista.

La novedad es que ahora el zueco está dejando de ser sinónimo de primavera y verano. Aparecen versiones de piel, madera, tacón cuadrado, suelas robustas e incluso modelos forrados de borreguito, mientras las propuestas más funcionales compiten con interpretaciones de lujo de firmas como Gucci o Bottega Veneta.

Simone Rocha y Zimmermann ya lo han incorporado a la pasarela, consolidando su presencia más allá del imaginario estrictamente bohemio. También ayuda que la moda haya dejado de considerar la comodidad como enemiga de la estética.

La firma Birkenstock los propone como un híbrido entre zueco y mocasín en su propuesta de otoño-invierno. Pablo Erroz los presenta en piel con las tradicionales borlas y pala alta. Genuins da un paso más y adapta el estilo de las botas de trekking en diseños destalonados.

El zueco vuelve a demostrar una de sus mayores virtudes: su capacidad para cambiar de significado sin perder su identidad. Fue uniforme, símbolo contracultural, objeto de deseo y calzado; convertido en tendencia. Ahora aspira a algo más sencillo: convertirse en un zapato para todo el año.