El ministro de Transporte, Grant Shapps, presentó este viernes este nuevo mecanismo “de semáforo”, anteriormente anunciado, por el que los viajeros a los países “verdes” no habrán de hacer una cuarentena a su regreso al Reino Unido, aunque sí tendrán que someterse a dos tests, antes y después de volver.
Quienes vayan a territorios “naranja” deberán aislarse diez días a su regreso y hacerse una prueba antes de volver y dos ya en este país (con la opción de una tercera al quinto día de regreso si se quiere acortar el aislamiento).
Los viajeros a países “rojos”, cuya visita estará presumiblemente restringida, tendrán que hacer cuarentena en un hotel designado además de ese mínimo de tres pruebas diagnósticas.
Para clasificar a los países, el Gobierno mirará el progreso de su plan de vacunación, el grado de infección, la presencia de variantes de riesgo del virus y la fiabilidad de los datos científicos.
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Shapps dijo que en mayo confirmará también cuándo podrán retomarse los viajes al extranjero -prohibidos actualmente salvo en casos esenciales especificados-, en una fecha no anterior al día 17 de ese mes.
El ministro asegura que trabaja para abaratar el coste de los tests, entre críticas de los sectores de la aviación y turístico de que estas condiciones dificultarán viajar a los ciudadanos con menos recursos económicos.
Shapps subrayó que el sistema presentado hoy permitirá retomar los viajes internacionales de manera “segura y sostenible” e indicó que la lista semáforo y los requisitos se revisarán de nuevo no más tarde del 31 de julio y posteriormente el 1 de octubre.
