"Ha sido detenido el periodista Serguéi Bodrov. Ahora procederán a su interrogatorio. Es sospechoso de uso ilegal de datos personales adquiridos por Ura.ru en las estructuras de seguridad", señaló la fuente a la agencia TASS.
Previamente, la policía detuvo a otros reporteros de Ura.ru -uno de ellos en su domicilio-, cuya redacción fue objeto de un registro por parte de las fuerzas de seguridad en Yekaterimburgo, capital de los Urales.
Ura.ru denuncia que la policía empleó la violencia a la hora de detener a su directora, Diana Kozlova, algo que fue negado por las fuerzas de seguridad.
El propio portal en una noticia de portada explica que los investigadores están interesados en las fuentes de información sobre los sucesos en el ámbito criminal que tienen lugar en la región de Sverdlovsk.
Por ese motivo, el medio, que participa diariamente en la rueda de prensa del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha tenido que suspender provisionalmente sus operaciones a petición del Comité de Instrucción de Rusia, que se ha incautado de documentos y ordenadores.
Al respecto, una fuente policial confirmó a TASS que en el registro se confiscó material que corrobora que el medio compraba información operativa para su posterior publicación.
Por su parte, el Sindicato de Periodistas ruso, órgano pro Kremlin, sostiene que el registro de la redacción de Ura.ru se realizó "con uso de la fuerza" y que "las fuerzas de seguridad impidieron el acceso de los abogados a los periodistas".
La unión considera "inaceptables estas medidas contra la prensa".
En marzo pasado un agente de la policía fue apresado por entregar información secreta a los medios de comunicación.
En las imágenes ofrecidas por los medios se ve como un hombre encapuchado entre en la oficina del portal de noticias con un mazo de demolición en la mano.
Ura.ru, considerado un medio oficialista que apoya la guerra en Ucrania, fue fundado en 2006 y cuenta con oficinas en varias regiones a un lado y otro de la cordillera de los Urales, y también en Moscú.
Cientos de medios independientes rusos han tenido que cerrar sus puertas desde el comienzo de la guerra en Ucrania ante las amenazas de cárcel o multas por sus críticas a las autoridades y a las Fuerzas Armadas.
