El borrador del 'Código Ecológico y Ambiental' que busca crear China se presentó este jueves para deliberación ante la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo), que celebró su inauguración ese mismo día en Pekín, informó el medio oficialista Global Times.
Durante una rueda de prensa celebrada el miércoles, Lou Qinjian, portavoz de la ANP, afirmó que "con la entrada de China en una etapa de desarrollo económico y social caracterizada por la transición verde, existe una necesidad crucial de contar con un marco jurídico más riguroso para proteger el medioambiente".
Este texto, que consta de 1.242 artículos, se divide en cinco capítulos que abarcan ámbitos como el control de la contaminación, la protección ecológica o el desarrollo verde y bajo en carbono.
Según el analista Changhao Wei, del portal especializado NPC Observer, China cuenta con más de 30 leyes y 100 reglamentos administrativos en este ámbito.
Este código, además de agregar las numerosas normas y estándares existentes, aportando coherencia, también las reformulará para resolver inconsistencias y cubrir vacíos legales.
Entre las previsiones de Wei, se espera que la normativa incluya leyes que aborden las distintas formas de contaminación, así como normas que protejan a animales salvajes e islas costeras y aborden problemas como la desertificación.
También se integrarán leyes sobre eficiencia energética, energías renovables, producción más limpia y economía circular.
"En ausencia de una ley específica sobre cambio climático, el código eleva el desarrollo verde y bajo en carbono a un estatus jurídico formal y fija sus principios fundamentales", destacó al Global Times Qin Tianbao, profesor de Derecho de la Universidad de Wuhan que participó en la redacción del proyecto.
El proyecto llega en un momento de compromiso medioambiental por parte del gigante asiático en el que este mismo jueves se presentó el informe de trabajo del Gobierno con el objetivo de reducir en un 17 % las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB durante el periodo 2026-2030.
La organización medioambiental internacional, Greenpeace, estimó que este objetivo "pone fin a una larga tradición de establecer metas de intensidad energética" y sitúa las implicaciones de los planes climáticos en las emisiones de carbono en el centro, y no en el consumo de energía.
Sin embargo, la ONG apuntó que a medida que la economía china continúa creciendo y la eficiencia energética se estanca, la rapidez con la que se reduzca la intensidad de carbono dependerá en gran medida de la cantidad de energía renovable que pueda suministrarse.
Pese a colocarse como el mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, en los últimos años, China ha intensificado sus esfuerzos para alcanzar sus dos objetivos climáticos: alcanzar el pico de sus emisiones de CO₂ antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060.
También se comprometió, en sus nuevos planes climáticos para 2035, a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 7 % a 10 % respecto al nivel máximo alcanzado y a que el consumo de energía no fósil en China represente más del 30 % del consumo total de energía.
