Las declaraciones de Wang llegan un día después de que el país del golfo Pérsico asumiera la presidencia de este organismo que, según su representante ante la ONU, se centrará en la guerra en Oriente Medio, la situación en el estrecho de Ormuz y la cooperación del organismo con otros de naturaleza regional como la Liga Árabe o la Unión Europea.
"Las acciones del Consejo de Seguridad de la ONU deben contribuir a aliviar las tensiones y reanudar las negociaciones, no avalar actos ilegales de guerra, y mucho menos echar leña al fuego", declaró Wang, según un comunicado de la Cancillería china.
El diplomático aclaró que la postura de China es "oponerse a la agresión y abogar por la paz", al tiempo que señaló que, junto con Pakistán, emitió recientemente una iniciativa de cinco puntos para restaurar la paz y la estabilidad en el Golfo y Oriente Medio.
Esta iniciativa conjunta incluye un alto el fuego inmediato, el impulso de negociaciones de paz, la protección de objetivos no militares, la seguridad de las rutas marítimas y el respeto a la Carta de Naciones Unidas.
Zayani, ministro de Relaciones Exteriores de Baréin y presidente rotatorio del Consejo de Cooperación del Golfo, informó a la delegación sobre los últimos acontecimientos en Oriente Medio y la posición de Pakistán.
El bareiní señaló que los estados del Golfo se enfrentan actualmente a graves desafíos de seguridad y que la navegación en el estrecho de Ormuz está obstruida, así como que Pakistán "está dispuesto a aprovechar el papel del Consejo de Seguridad de la ONU para resolver la situación en el estrecho".
Baréin recogió el testigo de Estados Unidos, que durante marzo ostentó la presidencia del Consejo de Seguridad, un mes en el que la situación en Oriente Medio, tras la guerra desatada el 28 de febrero por los bombardeos del país norteamericano e Israel contra Irán, copó la atención del órgano.
El conflicto enfrenta desde finales de febrero a Irán con Israel y Estados Unidos, en una escalada que ha incluido ataques a infraestructuras energéticas y ha afectado al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial y alrededor del 45 % de las importaciones energéticas de China.
El gigante asiático, el principal socio comercial de Teherán y su mayor comprador de petróleo, ha condenado reiteradamente los ataques a Irán, aunque también ha pedido "respetar la soberanía" de los países del Golfo, con los que también mantiene estrechos lazos.
