ONU: Al menos 540 niños separados de sus familias tras huir de violencia en Sudán del Sur

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Yuba, 2 abr (EFE).- Al menos 540 niños han sido separados de sus familias mientras huían de la creciente violencia en el norte del estado de Jonglei, en el centro de Sudán del Sur, donde los enfrentamientos han desplazado a unas 286.000 personas desde comienzos de año, afirmó este jueves un responsable de Unicef.

En declaraciones a periodistas en Yuba tras una misión de evaluación en el norte de Jonglei, el director ejecutivo adjunto de Unicef, Ted Chaiban, describió una situación humanitaria cada vez más grave, especialmente para los niños.

"Nosotros, como Unicef, hemos registrado 540 niños no acompañados, separados de sus padres mientras huían", dijo Chaiban, al tiempo que señaló que, según informes, algunas madres fueron secuestradas por jóvenes armados durante la violencia.

El responsable advirtió de que los civiles, especialmente mujeres y niños, están soportando el peso del conflicto.

"Las mujeres y los niños de Sudán del Sur no han hecho nada para contribuir a esta escalada de violencia y, sin embargo, están separados de sus hijos, sin refugio, con alimentos limitados y sin seguridad", añadió.

La agencia de la ONU trabaja con socios para localizar y reunir a los niños separados con sus familias, al tiempo que apoya negociaciones lideradas por autoridades locales para asegurar la liberación de menores secuestrados.

"Abordaremos la cuestión de la localización y reunificación de los niños con sus familias de la mejor manera posible", indicó.

La agencia ha entregado hasta ahora más de 200 toneladas métricas de suministros humanitarios, incluyendo asistencia en nutrición, salud, agua, saneamiento e higiene.

"Estamos trabajando para proporcionar apoyo en salud mental y psicosocial a todos los niños afectados por la violencia", aseveró.

Por último, subrayó que es fundamental aumentar la financiación y mantener la inversión en servicios sociales, destacando que "la paz es esencial" para mejorar la vida de los niños en el país más joven del mundo.

El estado de Jonglei atraviesa una grave escalada de violencia armada y una profunda crisis humanitaria derivada de los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y la oposición armada.

Organismos como la ONU, la Unión Africana y la Unión Europea han expresado su preocupación por el deterioro de la seguridad en el Estado sursudanés y han instado a un alto el fuego inmediato, el respeto del acuerdo de paz revitalizado de 2018 y el acceso humanitario sin restricciones.