Las relaciones entre Estados Unidos y China se tensaron tras el reciente dictamen de la Corte Suprema de Panamá que anuló la concesión de dos puertos en el canal a una empresa china.
Esa sentencia llegó tras presiones del presidente Donald Trump, que poco después de asumir el poder advirtió a Panamá que no estaba dispuesto a permitir que infraestructuras clave para el tránsito marítimo quedaran en manos chinas.
El jueves, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró que “apoya con firmeza a Panamá” ante la retención de barcos bajo bandera panameña en puertos de China.
“Completa invención”
Mao Ning, portavoz del Ministerio de Exteriores chino, tachó las declaraciones estadounidenses de “completa invención” e insistió que todo se debe a un plan para “reclamar la hegemonía sobre el canal” de Panamá.
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“En última instancia, ¿quién está socavando abiertamente la neutralidad del canal de Panamá y dañando la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales mediante el acoso y la coerción unilateral?”, añadió, en clara alusión a Estados Unidos.
Washington considera que la decisión de las autoridades chinas de retrasar la salida de los barcos bajo pretexto de inspecciones es una represalia por la sentencia de la Corte Suprema panameña, que invalidó el contrato que tenía una filial de una compañía hongkonesa para gestionar dos puertos en el canal, en Balboa y Cristóbal.
