En una ceremonia celebrada en Shanghái (este), donde SAIC tiene su sede, ambas partes escenificaron el pacto como un voto de confianza a las perspectivas a largo plazo del mercado chino y a la capacidad de la empresa conjunta de adaptarse a los rápidos cambios que este experimenta, especialmente tras la irrupción de los eléctricos, informa la prensa local.
SAIC-GM fue fundada en 1997 como una 'joint venture' al 50 % entre ambas compañías para fabricar y vender automóviles de las marcas Buick, Cadillac y Chevrolet en el gigante asiático.
Los modelos de esa última marca fabricados en China se exportarán también a otros mercados como Oriente Medio, África, Sudamérica, México o Asia-Pacífico bajo el renovado acuerdo, indicó el presidente de la división china de GM, John Roth, en un comunicado citado por el canal estadounidense de televisión CNBC.
El plan contempla asimismo el lanzamiento de una treintena de nuevos modelos eléctricos para renovar las gamas ofrecidas por Buick y Cadillac, centrándose también en el desarrollo de tecnologías "inteligentes", apunta el portal de noticias local Sohu.
Entre 2010 y 2023, China fue el mayor mercado para GM, pero los mencionados cambios hicieron que pasara de ganar unos 2.000 millones de dólares anuales entre 2014 y 2018 a encadenar dos ejercicios consecutivos de pérdidas en 2024 y 2025, ante lo que la automotriz con sede en Detroit (norte de EE. UU.) respondió con un plan para reorganizar sus operaciones en el país.
La cuota de mercado del fabricante en China cayó desde un 14,9 % en 2015 a un 6,8 % al cierre del primer semestre de este año. En 2025, la compañía vendió unos 1,9 millones de vehículos en el país, prácticamente la mitad (-50,9 %) que en su pico máximo, en 2016.
De hecho, tras anunciar en 2024 esa reestructuración en China, GM cifró en más de 5.000 millones de dólares su impacto financiero, avanzando que la iniciativa conllevaría el cierre de algunas de sus fábricas.
GM no es la única automotriz extranjera en renovar su asociación con fabricantes locales y redoblar su apuesta por el mercado chino pese al auge de competidores autóctonos y a la ralentización de la economía nacional -muchas de esas firmas chinas están apostando por las exportaciones como motor de crecimiento-, y sigue la estela de gigantes del sector como la alemana Volkswagen o la japonesa Honda.
La renovación del acuerdo se produce además en un momento de elevadas tensiones geopolíticas entre China y EE. UU., mercado este último que ha vetado 'de facto' la llegada de eléctricos desde el país asiático con elevados aranceles y donde las autoridades preparan normativas aún más restrictivas contra las automotrices de origen o capital chino.
