"La relación con Japón beneficia bastante a las personas de América Latina y el Caribe. Aporta capital, experiencia y tecnología", declaró en una rueda de prensa celebrada este lunes en Tokio junto al presidente de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), Akihiko Tanaka.
Asimismo, Goldfajn consideró que esta alianza ofrece a Japón seguridad y diversificación de la cadena de suministro en los sectores de energía, alimentos y minerales críticos, contando con una región socia fiable.
Por su parte, Tanaka enfatizó que, para Japón, América Latina y el Caribe "no es una región que se ha vuelto importante de la noche a la mañana", en referencia al interés del país por diversificar sus fuentes energéticas desde el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán, que provocó disrupciones en las importaciones de productos como el petróleo.
En este sentido, destacó que son "socios importantes" con los que el país asiático comparte valores universales como la libertad y la democracia, y de quienes importan recursos, alimentos y otros bienes, por lo que abogó por un crecimiento sostenible ante desafíos debido a brechas sociales, vulnerabilidad al cambio climático o preparación ante desastres.
"Es una región importante, ya que hay muchas personas con ascendencia japonesa viviendo en (esos países). Siempre ha sido importante. Sin embargo, en la situación internacional actual, la seguridad económica también es importante y, en ese sentido, (su) importancia se está volviendo cada vez mayor", declaró.
Durante su intervención, agregó que para la JICA esta colaboración "maximiza" el impacto en el desarrollo y contribuye al progreso de los objetivos de desarrollo sostenible. A nivel nacional, ampliar el alcance de los minerales críticos "es crucial para la seguridad económica".
Este mismo lunes y coincidiendo con el 50 aniversario de la adhesión de Japón al BID, ambas partes firmaron acuerdos relativos a la recuperación económica y en materia de inclusión social, que incorpora a los minerales críticos; fortalecimiento de sistemas de salud y tecnología digital; y aumento del límite de contribución a un fondo fiduciario que apoya iniciativas de cambio climático.
Asimismo, acordaron una subvención no reembolsable de 10 millones de dólares (unos 8,6 millones de euros) de la Iniciativa de Resiliencia de Japón, para el que el país ya había comprometido otros 20 millones de dólares (17,1 millones de euros).
