Indignación en Haití por una nueva masacre de las bandas armadas con decenas de muertos

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Puerto Príncipe, 24 ago (EFE).- La masacre con decenas de muertos perpetrada la madrugada de este lunes por bandas armadas en una localidad al este de Puerto Príncipe, ha causado indignación en Haití, mientras crecen los llamados a las autoridades para que actúen contra los grupos que mantienen aterrorizada a la población.

El ataque ocurrió en la comuna de Kenscoff, donde EFE pudo constatar al menos una veintena de cadáveres en la zona a la que tuvo acceso, mientras medios locales elevan a cuarenta el número de muertos.

La Oficina de Protección del Ciudadano (OPC), institución pública de defensa de los derechos humanos, expresó su "profunda" consternación por la masacre y condenó "con la mayor firmeza" los hechos, en los que, según indicó, fueron asesinadas "varias decenas de personas", entre ellas numerosos jóvenes.

La OPC pidió al Consejo Superior de la Policía Nacional (CSPN) y a las autoridades competentes adoptar medidas urgentes para restablecer de manera duradera la seguridad en Kenscoff, proteger a la población y esclarecer los crímenes.

Según medios locales, entre las víctimas hay mujeres, niños y jóvenes. Las bandas también atacaron a personas desplazadas que se habían refugiado en una iglesia e incendiaron decenas de viviendas.

La violencia provocó además protestas este lunes, cuando cientos de habitantes se concentraron frente al comisariado de Kenscoff para denunciar la situación de inseguridad y reclamar una respuesta de las fuerzas del orden.

Los manifestantes cuestionaron la gestión estatal y denunciaron la falta de medidas concretas para frenar la violencia que afecta a la comuna desde hace más de 20 meses.

El director general de la Policía Nacional de Haití (PNH), Jonas André Vladimir Paraison, y el comisario del Gobierno ante el Tribunal de Primera Instancia de Puerto Príncipe, Fritz Patterson Dorval, se desplazaron este lunes a Kenscoff tras el ataque.

El expresidente provisional Jocelerme Privert también condenó el ataque y expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y con los habitantes de Kenscoff.

"Ante esta espiral de violencia, no podemos acostumbrarnos al horror ni permanecer indiferentes", afirmó Privert en un mensaje publicado en Facebook, en el que reclamó al Estado asumir plenamente su responsabilidad de proteger a la población.

Las bandas, integradas en la coalición armada Viv Ansanm, buscan consolidar su presencia en Kenscoff, una zona estratégica por su proximidad al departamento del Sudeste y a la ciudad de Jacmel, que hasta ahora ha permanecido relativamente al margen de la violencia que afecta a gran parte del área metropolitana de Puerto Príncipe.

Tras los ataques, los grupos armados suelen replegarse hacia barrios fronterizos con Kenscoff, entre ellos Carrefour, zonas donde la presencia del Estado es muy limitada.

Según datos de la ONU, la violencia en Haití causó en los primeros cinco meses del año al menos 2.310 muertos y 1.106 heridos.

También se perpetraron al menos 99 secuestros; 699 personas, especialmente mujeres y niñas, fueron víctimas de violencia sexual, y cientos de menores siguen en manos de redes de trata de personas.

A esto se suma que unos 5,8 millones de haitianos, aproximadamente un 52 % de la población, sufren de inseguridad alimentaria (en categoría 3 sobre 5), mientras que la cantidad de personas desplazadas alcanzó el año pasado 1,4 millones, un nivel sin precedentes, según datos de organismos internacionales.