"Si hay una corporación detrás de esto, quiero que la Policía y la Fiscalía investiguen, quiero que las agencias de inteligencia investiguen. Si hay algún indicio, infórmenlo de inmediato y revocaremos los permisos sin demora", dijo el exmilitar en la provincia de Riau, una de las zonas afectadas por fuegos.
Prabowo advirtió que se revocarán los permisos "si existe la más mínima indicación de que ordenaron la quema" de terrenos, una técnica habitual para, por ejemplo, la siembra del aceite de palma, un producto del que Indonesia es líder mundial en producción junto a Malasia.
Según la agencia indonesia de mitigación de desastres BNPB, este lunes persistían 28 puntos calientes solo en la provincia de Kalimantan Occidental, situada en la isla de Borneo, cuyo territorio el país comparte con Malasia y Brunéi.
Precisamente la ciudad malasia de Kuching (en Borneo) se sitúa hoy a la cabeza de la lista de urbes más contaminadas del mundo, de acuerdo con la plataforma suiza IQAir, que sitúa en 181µg/m³ la concentración de partículas finas (PM2,5) en el aire, cuando el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 15 microgramos por metro cúbico de aire.
La BNBP estima que cerca de 200 hectáreas se han quemado asimismo este mes en siete provincias indonesias de Borneo, en las que viven 28 millones de personas, lo que se ha traducido en un "aumento significativo de casos de infecciones respiratorias agudas", según el Ministerio de Salud.
Cerca de tres millones de personas en Indonesia "han estado expuestas directamente a la calima resultante" de los incendios, dice el escrito de la cartera sanitaria.
En las últimas horas, el Gobierno adoptó un enfoque policial y anunció que 72 personas han sido identificadas como sospechosas de haber iniciado o promovido incendios en Borneo, según dijo Mohamad Irhamni, director de Delitos Específicos de la Agencia Nacional de Investigación Criminal Policial (Bareskrim).
En las pasadas tres semanas Indonesia ha arrojado más de un millón de litros de agua sobre zonas incendiadas, así como sobre turberas, un tipo de humedal con gran biodiversidad que almacena alrededor del 20 % del carbono soterrado en el mundo.
La quema de las turberas para destinar el terreno a cultivos dispara las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que su drenaje incrementa la frecuencia de incendios, pues las brasas pueden persistir durante meses, según advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El año pasado, Indonesia registró 546 incendios forestales, mientras que desde enero hasta agosto de este año ya acumula 375 fuegos, de acuerdo con los datos de la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres (BNPB).
