El nuevo Ejecutivo, integrado por doce ministros del socialdemócrata PSD y seis independientes, fue aprobado en el Parlamento de 464 escaños con 280 votos a favor y 58 en contra.
Aunque la votación fue secreta, en la sesión parlamentaria televisada en directo quedó de manifiesto el respaldo del PSD, la mayor fuerza del hemiciclo con 127 diputados.
Asimismo, los portavoces de las distintas formaciones dejaron entrever que apoyaron la investidura parte de los liberales del PNL de Ilie Bolojan (81 escaños), el partido de la minoría húngara (31 legisladores), así como representantes de otras minorías, pequeñas fuerzas e independientes.
Por contra, los 92 diputados del opositor partido de extrema derecha AUR abandonaron la sala tras tildar de "Gobierno títere" al nuevo Ejecutivo, mientras que los ultranacionalistas de SOS Rumanía (13 escaños) mostraron su rechazo con pancartas solicitando elecciones anticipadas.
Niculescu, un periodista y diplomático de 55 años, recibió el pasado día 5 del presidente del país, Nicușor Dan, el encargo de formar un nuevo Gabinete tras el fracaso previo de tres candidatos.
La crisis política se arrastraba desde mayo por la caída del Ejecutivo de coalición encabezado por el liberal Ilie Bolojan mediante una moción de censura.
"Estamos saliendo de seis meses de crisis. A partir de esta noche celebraremos la primera reunión del Gabinete. Las prioridades son conocidas, Rumanía no puede esperar más", declaró el flamante primer ministro, aludiendo a la urgencia de reducir el déficit fiscal, que en 2025 se situó en el 7,9 % del PIB, el más elevado de la Unión Europea (UE).
En el nuevo Gabinete destaca Sebastian-Dănuț Neculaescu, diplomático de carrera independiente, como ministro de Asuntos Exteriores, mientras que Alexandru Nazare, también independiente, se mantiene al frente de la cartera de Finanzas.
Entre las prioridades del programa de Gobierno figuran la aprobación del presupuesto del próximo año sin elevar el déficit, garantizar la seguridad energética durante el invierno —en un momento en que la central atómica de Cernavodă se encuentra desconectada por el bajo caudal del río Danubio— y ejecutar el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia.
Niculescu añadió que se adoptarán medidas para atraer inversiones e incentivar la producción nacional con el fin de crear nuevos puestos de trabajo.
La moción de censura que derribó al anterior Gabinete fue impulsada por el PSD y el AUR tras rechazar las medidas de austeridad de Bolojan para recortar el gasto público.
Ello desencadenó inestabilidad política en un contexto económico complejo, con una previsión de crecimiento de apenas el 0,1 % para este año y una inflación superior al 8 %.
A todo ello se suma la necesidad de acometer importantes inversiones en defensa para reforzar el flanco oriental de la OTAN, alianza a la que pertenece el país balcánico, uno de los más pobres de la UE.
La tensión es elevada por las repetidas violaciones del espacio aéreo rumano por parte de drones procedentes de la guerra en la vecina Ucrania, país con el que Rumanía comparte unos 650 kilómetros de frontera.
