El debate, celebrado en Southfield, tuvo lugar a menos de dos semanas de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, en una contienda que puede influir en qué partido controla el Senado de Estados Unidos.
El-Sayed responsabilizó al presidente Donald Trump del encarecimiento de la gasolina y los alimentos, mientras que Rogers lo acusó de utilizar las críticas al mandatario para evitar explicar sus propias propuestas.
La guerra contra Irán ocupó parte del intercambio. El-Sayed cuestionó la intervención militar y reclamó que el Congreso se pronuncie sobre los poderes de guerra del presidente.
Rogers también defendió poner fin al conflicto, pero advirtió de que permitir que Irán controle el estrecho de Ormuz o consiga desarrollar un arma nuclear podría agravar la subida de los precios de la gasolina.
Los candidatos también discreparon sobre la sanidad, los aranceles y la relación con Israel. Rogers criticó la propuesta de El-Sayed de establecer un sistema sanitario universal financiado por el Estado y sostuvo que requeriría fuertes incrementos de impuestos.
Además, lo vinculó con los Hermanos Musulmanes, una organización islamista sunita fundada en Egipto, y puso en duda que pudiera obtener la autorización de seguridad necesaria para acceder a información clasificada, acusaciones que el demócrata rechazó y calificó de vergonzosas.
El-Sayed, exresponsable de salud pública y defensor de políticas progresistas, aspira a ocupar el escaño que dejará vacante el senador demócrata Gary Peters. Rogers, excongresista republicano, cuenta con el respaldo de Trump.
La disputa es una de las que los dos partidos consideran clave para las elecciones de noviembre, en las que se renovará la Cámara de Representantes y parte del Senado.
