El Foro de Periodismo Argentino (Fopea) denunció, en un comunicado que posteó en sus redes sociales, una “escalada sin precedentes” en el discurso del mandatario contra la prensa, mientras que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) consideró que sus expresiones constituyen una “escalada autoritaria” y advirtió sobre sus posibles consecuencias para la libertad de expresión.
Las declaraciones de Milei se produjeron el viernes durante una cena de la Fundación Faro, un centro de pensamiento de ultraderecha, después de que se conociera el sobreseimiento de la causa $LIBRA, relacionada con la criptomoneda que el mandatario difundió en febrero de 2025 en sus redes sociales, cuyo valor se disparó con rapidez antes de desplomarse horas después, dejando a miles de inversores afectados.
“Sepan que los hijos de puta en Argentina no van a tener piedad.(...) Acá a los buenos les tiene que ir bien, los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”, aseguró el mandatario, tras señalar a un grupo de periodistas a los que acusó de difundir información falsa y de participar en una supuesta operación política contra su Gobierno.
Milei mencionó a los periodistas del diario La Nación Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni y Paulino Rodrigues; a Natalia Volosín, del diario Perfil, y a Luis Novaresio, de A24.
Fopea señaló que la referencia a la hoguera, después de identificar públicamente a periodistas, representa “un salto cualitativo en la hostilidad oficial hacia la prensa” y advirtió que ese lenguaje “legitima la violencia” contra quienes informan y los expone a riesgos concretos.
“El Estado tiene la obligación de proteger a los periodistas, no de convertirlos en blanco”, afirmó la entidad, que pidió al presidente que cese la estigmatización y reclamó a dirigentes políticos, legisladores e instituciones que se pronuncien sobre sus declaraciones.
El CELS, por su parte, dijo este sábado en una publicación en la red social X que “las amenazas y la difamación contra quienes hacen periodismo tienen que tener un límite”.
La organización señaló que, cuando la máxima autoridad del Estado identifica públicamente como enemigos a periodistas que lo critican, puede legitimar agresiones y restringir el debate democrático.
“No es la primera vez que pasa”, agregó y vinculó las declaraciones con un contexto de hostigamiento sostenido, estigmatización, agresiones en redes sociales y represión a trabajadores de prensa durante manifestaciones callejeras.
El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) también condenó las expresiones del presidente y reclamó una reacción inmediata del arco político y mediático para frenar los ataques.
“No habrá lugar para lamentos si la violencia que promueve el Presidente termina convirtiéndose en hechos”, advirtió el sindicato en un comunicado en el que expresó su solidaridad con los periodistas señalados.
