Este año, la festividad tendrá un significado especial, porque se cumplen 45 años de la bendición del Santuario de Tupãrenda, inaugurado el 18 de octubre de 1981. La jornada se desarrollará bajo el lema “Con María, Reina de Tupãrenda, latiendo en el corazón de América”.
El 18 de octubre se recuerda la primera Alianza de Amor con María, celebrada en 1914 por el padre José Kentenich y un grupo de jóvenes en Schoenstatt, Alemania. Ese acontecimiento marcó el comienzo del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.
En Paraguay, la fecha tiene además un valor histórico: el Santuario de Tupãrenda fue bendecido el 18 de octubre de 1981 por monseñor Ismael Rolón, entonces arzobispo de Asunción.
La expresión Mater es una referencia a la Madre Tres Veces Admirable. La renovación de la Alianza de Amor constituye uno de los elementos centrales de esta espiritualidad y expresa el vínculo filial de los fieles con María.
Programa litúrgico central en Tupãrenda
9:00 Misa por el trabajo
Preside: monseñor Claudio Giménez, obispo emérito de Caacupé.
La celebración convoca especialmente a los misioneros y misioneras de la Campaña del Rosario de la Virgen de Schoenstatt, que llevan la imagen peregrina a hogares e instituciones.
11:30 Misa por la juventud
Preside: monseñor Joaquín Robledo, obispo de San Lorenzo.
La Eucaristía se celebrará en el interior de la Iglesia Santa María de la Trinidad y estará dedicada especialmente a los jóvenes.
16:00 Misa por la salud
Preside: monseñor Vincenzo Turturro, nuncio apostólico en Paraguay.
Se rezará especialmente por los adultos mayores, las personas enfermas y quienes las acompañan y cuidan.
20:00 Misa por la familia
Preside: padre Óscar Iván Saldívar, rector del Santuario de Tupãrenda.
Será la última de las cuatro celebraciones eucarísticas previstas para la fiesta patronal.
Al finalizar cada misa, los peregrinos realizarán la tradicional caminata hasta el santuario para renovar su Alianza de Amor con la Virgen María. La actividad está abierta al público en general. Trasmisión en vivo vía Facebook live @santuariotuparenda.
Lugar: Santuario Nacional de Tupãrenda, Iglesia Santa María de la Trinidad y santuario, sobre la ruta PY02, km 34, Ypacaraí.
Celebraciones en otros santuarios del país
Los fieles que no puedan trasladarse hasta Tupãrenda también tendrán alternativas para celebrar el Día de la Mater en otros puntos del país.
a) Santuario Joven — Asunción
Domingo 18, de 7:00 a 19:30
La programación contempla misas a las 7:00, 10:00, 12:00, 16:00 y 19:30.
Dirección: Ceferino Vega Gaona 157.
b) Santuario Terruño — Ciudad del Este
Domingo 18, de 10:30 a 19:00
La comunidad celebrará la fecha con el lema “Con María, en Alianza, artesanos del Bien Común”, en una jornada de oración y renovación de la Alianza de Amor.
Dirección: avenida José Kentenich esquina Monday, Área 4, Ciudad del Este.
Espiritualidad que transforma la vida
La cercanía con María, el crecimiento personal y la capacidad de transformar positivamente el entorno son pilares de la espiritualidad de Schoenstatt.
Santiago Cacavelos explica cómo esta propuesta invita a construir una relación personal con la Virgen y destaca los aportes de la pedagogía del movimiento al desarrollo humano, incluso en el ámbito laboral.
La espiritualidad de Schoenstatt propone una relación cercana y personal con María, reconocida bajo la advocación de Madre, Reina y Victoriosa, tres veces Admirable.
Su historia se remonta al 18 de octubre de 1914, cuando el padre José Kentenich fundó el movimiento junto a un grupo de jóvenes seminaristas en Alemania.
Para Santiago Cacavelos, uno de los aspectos más valiosos de esta propuesta es comprender a María como una madre presente en la vida cotidiana.
“María no es una figura distante, no es una figura que está separada, sino una madre que acompaña, que comparte nuestra realidad, nuestras alegrías, las preocupaciones, las debilidades, las esperanzas, los sueños y los anhelos”, expresa.
Esta cercanía va más allá de una práctica devocional. Se trata de construir un vínculo que permita reconocerla como madre y educadora, dentro de un camino de autoconocimiento y crecimiento personal.
“Queremos dejarnos educar por María y convertirnos en personas capaces de transformar positivamente el ambiente en el que vivimos”, señala.
Aunque se trata de un movimiento mariano, su espiritualidad tiene a Cristo como centro. María conduce a sus hijos hacia Jesús y los acompaña en un proceso de transformación interior que busca trascender la experiencia individual para influir en la sociedad.
El santuario ocupa un lugar central en esta espiritualidad. Es un espacio de encuentro con Dios a través de María y de profunda experiencia espiritual. Allí se reconocen tres gracias particulares: el cobijamiento espiritual, la transformación interior y el envío apostólico.
La primera expresa la experiencia de sentirse acogido; la segunda invita a revisar la propia vida y crecer como persona; y la tercera impulsa a llevar esa transformación al entorno.
“Primero transformamos nuestra vida y desde nuestra vida transformamos la realidad”, resume Cacavelos.
La propuesta del padre Kentenich también ofrece herramientas para el desarrollo personal y profesional. Según Cacavelos, uno de sus principales aportes es colocar a la persona en el centro de un proceso educativo que comienza por el conocimiento de uno mismo.
La pedagogía invita a reconocer las fortalezas, cualidades, debilidades y limitaciones propias. Esta mirada favorece decisiones más conscientes, permite identificar lo que cada persona puede aportar y ayuda a relacionarse mejor con los demás.
“Una persona que se conoce a sí misma es una persona que puede actuar con mayor sensatez”, afirma.
En el ámbito laboral, este autoconocimiento contribuye a reconocer las capacidades individuales y comprender los propios límites. También permite abordar la gestión del conocimiento desde una perspectiva más humana, en la que el desarrollo comienza por cada integrante de un equipo.
Así, la espiritualidad de Schoenstatt propone un camino que une fe, educación y acción cotidiana: conocerse, crecer y poner las propias capacidades al servicio de los demás para contribuir a transformar la realidad.
