El negocio de la comodidad: cómo las plataformas cambiaron el hábito de consumo en Paraguay

Las plataformas ganan terreno allí donde resuelven necesidades; las tiendas físicas siguen siendo relevantes cuando ofrecen confianza, atención o una experiencia que la pantalla no reemplaza.
Las plataformas ganan terreno allí donde resuelven necesidades; las tiendas físicas siguen siendo relevantes cuando ofrecen confianza, atención o una experiencia que la pantalla no reemplaza.

Aplicaciones, redes sociales y plataformas comerciales ganan cada vez más espacio en las decisiones de consumo de los paraguayos. La facilidad, el ahorro de tiempo y las entregas a domicilio impulsan nuevos hábitos, mientras los comercios tradicionales se adaptan a un comprador más exigente.

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La tecnología se instaló tan rápido en la cotidianeidad paraguaya, que hoy una compra del súper puede hacerse desde el teléfono antes de salir del trabajo; se pueden pedir medicamentos en la misma aplicación que ofrece comida a domicilio, y al mismo tiempo comparar precios de un electrodoméstico en varias tiendas online antes de decidir dónde pagarlo. Lo interesante es que ninguna de estas operaciones exige necesariamente visitar primero un local, pero tampoco significa que las góndolas hayan perdido su lugar.

El cambio más interesante del comercio digital en Paraguay no se limita al crecimiento de las ventas por internet; hoy las plataformas intervienen en la forma de buscar, la comparación de precios, la elección del medio de pago y la entrega. Es decir, el cliente puede comenzar su recorrido en una pantalla y terminarlo en una tienda física, o hacer exactamente lo contrario, y es esa misma combinación la que empieza a modificar las condiciones de competencia para los negocios.

Casi el total de los encuestados compró en tiendas digitales locales, además de combinarlo con marcas extranjeras.
Casi el total de los encuestados compró en tiendas digitales locales, además de combinarlo con marcas extranjeras.

El informe anual 2025 de la Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (Capace) encontró que el 81% de los encuestados había comprado online en los doce meses anteriores, frente al 66% registrado en el relevamiento de 2021; en otras palabras, ocho de cada diez paraguayos compraron en línea. Asimismo, la Cámara estimó que el comercio electrónico movilizó US$ 2.089 millones durante 2025, un incremento del 23% frente al año anterior, y representó el 4,7% del producto interno bruto (PIB).

El tiempo manda

El hecho de comprar más barato puede explicar un poco del porqué las plataformas comerciales redefinieron la forma de adquirir productos/servicios, pero no es el único motivo que sostiene todo el crecimiento de los canales digitales. El informe señala que el 68% de los participantes identificó la facilidad y sencillez como motivo para comprar por internet; el 54% valoró poder recibir los productos en su domicilio y el 43%, operar a cualquier hora. En cambio, el 21% señaló que encontraba mejores descuentos que en las tiendas físicas.

Esta particular diferencia ayuda a entender muy bien qué están ofreciendo las plataformas: no solo acceso a mercaderías, sino la posibilidad de evitar traslados, filas y horarios comerciales. Un pedido puede realizarse cuando surge la necesidad, sin esperar a disponer de tiempo para recorrer un establecimiento; del clima ni hablar, la comodidad es clave. La conveniencia pasa así a ser una característica principal del servicio, y no un beneficio accesorio.

Plub es uno de los ejemplos de esa apuesta por las compras domésticas; la aplicación reúne categorías propias de supermercado y propone entregas rápidas, listas y recompra de productos habituales. PedidosYa y Monchis, por su parte, ampliaron el concepto del delivery más allá de la gastronomía, incorporando otros comercios y productos de uso cotidiano; aunque sus modelos son distintos, buscan reducir los pasos entre necesitar un producto y recibirlo.

El avance también alcanza al tipo de mercadería que el consumidor se anima a adquirir digitalmente, ya que entre los compradores de tiendas paraguayas incluidos en el informe 2025, el 77% había comprado alimentos y bebidas durante los seis meses anteriores; el 63%, medicamentos, y el 49%, indumentaria. Antes eran solo electrónica o compras poco habituales, mientras en la actualidad las categorías de consumo frecuente ocupan un lugar relevante.

Esta normalización de categorías también trajo consigo mayor homogeneidad en el canal digital, siendo que cerca del 78% de quienes utilizaban tiendas online paraguayas compraba al menos una vez al mes. Hoy, este canal empieza a ocupar un espacio más preponderante en el abastecimiento habitual del hogar.

Hoy las plataformas intervienen en la forma de buscar, la comparación de precios, la elección del medio de pago y la entrega.
Hoy las plataformas intervienen en la forma de buscar, la comparación de precios, la elección del medio de pago y la entrega.

Una compra híbrida

No obstante, el comprador tampoco permanece dentro de una sola aplicación, no se “casa” con una plataforma. Según Capace, los encuestados que compraban por internet utilizaban en promedio 2,5 canales durante 2025. El 65% mencionó aplicaciones móviles y el 44%, WhatsApp, mientras las redes sociales seguían integrando el circuito comercial.

En esa circulación entre canales, el precio sigue siendo un filtro muy decisivo, aunque no sea el principal motivo para elegir una compra digital. El 68% de los encuestados comparaba precios entre distintos sitios online paraguayos y el 25% también contrastaba ofertas digitales con comercios físicos. O sea, la pantalla no siempre sustituye al local, muchas veces prepara la visita.

Por ejemplo, Tienda Naranja y otros marketplaces amplían las opciones reuniendo productos de distintos comercios en un solo lugar para facilitar la búsqueda; en la muestra de 2025, el 52% compraba habitualmente en tiendas paraguayas, el 40% combinaba tiendas nacionales y extranjeras y solo el 8% recurría exclusivamente a establecimientos del exterior. Es decir, el 92% incluía comercios del país entre sus alternativas de compra online.

Andrés Veirano, presidente de Capace, atribuye parte de ese cambio a una construcción de confianza que involucró a tiendas, operadores logísticos, pasarelas de pago y proveedores de servicios tecnológicos. “Esto ha sido un trabajo de todo el ecosistema realmente a lo largo de los últimos años”, sostuvo en una entrevista con ABC Negocios. A su criterio, la ampliación de la oferta y la posibilidad de elegir distintos medios de pago acercaron los comercios paraguayos a consumidores que antes recurrían preferentemente a páginas del exterior.

Pero, como se mencionó antes, comprar mediante una app no excluye visitar el local. Para muchos consumidores, comprobar el tamaño, la calidad o el estado de un producto todavía justifica el desplazamiento. Así también, el informe identifica entre las desventajas de comprar en tiendas locales la imposibilidad de ver los artículos antes de adquirirlos, señalada por el 46% de los encuestados que respondieron sobre esas barreras.

La tienda física conserva, por tanto, una función comercial propia: permite inspeccionar el producto, resolver dudas y brindar respaldo. Y el canal digital puede ayudar a que esa visita sea más informada. El negocio que recibe al cliente ya no compite solamente con los establecimientos de su zona, sino con las alternativas que este consultó previamente desde el celular.

Entre alimentos y suscripciones se debate la preferencia del consumidor local en la economía digital.
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Nuevas exigencias

Una vez concretada la compra, la experiencia todavía puede determinar si el usuario regresa. Por eso, el 90% de los encuestados considera importante o muy importante recibir información sobre el despacho y la ubicación del pedido, ya que saber qué ocurre con su producto durante el trayecto le brinda seguridad y confianza para volver a elegir esa empresa.

Las devoluciones son otro punto sensible. En el estudio, el 62% aseguró que compraría más si el proceso fuera más sencillo y otro 19% indicó que probablemente lo haría; esto plantea una exigencia concreta para las empresas, ya que no alcanza con facilitar la venta si cambiar un producto, reclamar o recibir asistencia continúa siendo muy complicado.

Otro motivo que cambió la experiencia y los patrones de compra son claramente los medios de pago. Capace registró que, en las compras a sitios y aplicaciones locales, el efectivo contra entrega pasó del 48% en 2024 al 37% en 2025, mientras los pagos por QR avanzaron del 11% al 19%; en otras palabras, la diversificación de alternativas permite que más operaciones se resuelvan sin depender exclusivamente del efectivo o de una tarjeta. Veirano lo resumió durante la entrevista: “Finalmente, el comprador es el que decide cómo quiere pagar; siempre va a elegir lo que más le convenga”.

En esa circulación entre canales, el precio sigue siendo un filtro muy decisivo, aunque no sea el principal motivo para elegir una compra digital.
En esa circulación entre canales, el precio sigue siendo un filtro muy decisivo, aunque no sea el principal motivo para elegir una compra digital.

Para los comercios pequeños, estar disponibles en estos canales puede significar llegar a compradores fuera de su barrio o ciudad sin afrontar desde el principio los costos de un local adicional. Veirano sostuvo que en la actualidad resulta menos costoso probar un emprendimiento digital y ajustar su propuesta. “Hoy, en realidad, no hay por qué tener miedo a probar”, afirmó, al tiempo de reconocer que las grandes cadenas conservan ventajas de inversión y estructura.

Igualmente, esa oportunidad tiene contrapartidas, siendo que vender mediante plataformas de terceros puede implicar comisiones, gastos de envío y menor control sobre la relación con el cliente; los descuentos ayudan a atraer compradores, pero obligan a los negocios a cuidar sus márgenes. La disponibilidad del servicio tampoco es uniforme, ya que las entregas rápidas tienden a concentrarse en Asunción y el área metropolitana, mientras la cobertura logística condiciona su expansión hacia otras zonas.

Las plataformas ganan terreno allí donde resuelven esas necesidades; las tiendas físicas siguen siendo relevantes cuando ofrecen confianza, atención o una experiencia que la pantalla no reemplaza. Para el consumidor paraguayo, ambos caminos forman cada vez más parte de una misma compra.