"La malaria aviar es una enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium, emparentados con los de la malaria humana, pero que no son capaces de infectar a los seres humanos", explicó Ana Irina Martín López, investigadora predoctoral de la EBD-CSIC.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre malaria aviar se han centrado en las aves, mientras que el papel de los mosquitos ha recibido mucha menos atención.
Además, las comunidades de parásitos presentan diferencias entre ambas especies de mosquitos: "Esto sugiere que cada una podría desempeñar un papel específico en la circulación y transmisión de distintas variantes del parásito", señala el estudio.
También revela una diversidad genética de los parásitos de malaria aviar mayor de la conocida hasta ahora al identificar nueve linajes de Plasmodium descritos por primera vez para la ciencia, un hallazgo que evidencia cuánto queda aún por conocer sobre la biodiversidad y ecología de estos parásitos que circulan en la naturaleza.
El equipo científico subraya la necesidad de estudiar conjuntamente las aves, los mosquitos y las condiciones ambientales para comprender con mayor precisión cómo circulan las enfermedades transmitidas por vectores.
Asimismo, pone en valor la combinación de herramientas moleculares y análisis ambientales para desentrañar procesos ecológicos complejos que afectan a la biodiversidad y a la salud de los ecosistemas.
"En un contexto de cambio global, las variaciones en factores como la temperatura podrían alterar significativamente los patrones de transmisión. Comprender cómo el ambiente condiciona la transmisión de patógenos por mosquitos es fundamental para anticipar el impacto de los cambios ambientales y climáticos sobre la salud de la fauna silvestre", concluyó Martín-López.
