Así lo informó hoy a Efe el director del Programa de Tortugas Marinas del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, Carlos Díez, al destacar que durante toda la temporada del año anterior se registraron 1.368 nidos, tanto en la isla principal de Puerto Rico como en las cercanas de Vieques y Culebra.
En su opinión, este incremento se debe en parte a que la ciudadanía ha tomado conciencia y cada vez se preocupa más de proteger los nidos y de colaborar con las autoridades ambientales en este sentido.
Según datos de la organización Amigos de las Tortugas Marinas, en 2011 se registraron 1.369 nidos y en 2012 se identificaron 1.359 durante las respectivas temporadas de anidaje de tinglares, que se extienden de marzo a agosto.
Matar, dañar, molestar, atrapar, comprar o vender una tortuga, así como sus huevos, está penado en Puerto Rico con multas de hasta 50.000 dólares e incluso un año de cárcel.
El tinglar, al igual que todas las tortugas marinas, está protegido por varias leyes federales de EE.UU. y locales de Puerto Rico y fue incluida en la lista de especies en peligro de extinción en 1970.
Cada año, este animal, altamente migratorio, baja a zonas tropicales a reproducirse. Tras depositar los huevos, éstos suelen eclosionar en las playas de la zona entre agosto y septiembre.
Los tinglares adultos pueden medir hasta siete pies (2,13 metros) de largo y pesar hasta 1.400 libras (635 kilos).
