Una muestra más de la desidia de las autoridades municipales, pues, a más de 24 horas de haberse caído el árbol -luego de la tormenta-, aún no ha sido retirado del lugar.
Causa vergüenza que uno de los monumentos más emblemáticos de nuestra ciudad capital se encuentre en tan lamentable estado de abandono.
Édgar Ynsfrán Ugarriza
