"Muchos de nuestros jugadores no tuvieron su mejor día, pero peleamos duro porque jugar la final para el Mónaco era romper el tejado de las expectativas depositadas sobre nosotros. Estuvimos muy cerca de levantar el trofeo pero así es la vida, hay que pelear durante toda la vida para conseguirlos. A veces se consiguen a la primera y a veces a la décima", dijo en rueda de prensa.
"Fue un partido difícil, llegamos a ir nueve puntos por encima en el segundo cuarto pero desaprovechamos esa oportunidad. Cuando volvimos al partido ellos tuvieron muy buenos lanzamientos. Las estadísticas estuvieron igualadas en casi todos los apartados, las diferencias fueron las pérdidas, 14 a 9, y los tiros libres, 26 a 14", añadió.
En relación a este último apartado, comentó: "Fue un partido muy físico. En muchas situaciones creo que nosotros jugamos físicos y nos señalaron muchas faltas y ellos hicieron lo mismo y les dejaron jugar, es algo obvio. Pero es la vida; no puedo juzgar eso, es mi opinión. Por otro lado tenemos que hacer un mejor trabajo para lo cometer pérdidas".
Por otro lado, habló de la diferencia en las gradas de aficionados de uno y otro equipo, con mayor presencia de ellos en el caso del rival: "El Fenerbahce tiene millones de aficionados y nosotros no tenemos esa masa social, pero quiero mostrar mi agradecimiento a todos los que han venido desde Mónaco. No es algo que podamos cambiar por desgracia, es lo que hay".
