El “Saltarín” cumpliría 99

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Arsenio Pastor Erico, considerado el mejor jugador paraguayo de la historia, debería cumplir años este domingo. El “Saltarín Rojo” hubiera cumplido 99 años. Hay fiesta en el cielo.

El 30 de marzo debería ser conmemorado como un día histórico para el fútbol paraguayo. Es que en un día como éste, pero de 1915, veía la luz en Asunción, Arsenio Pastor Erico.

Preguntarle a alguna persona con edad suficiente para haber visto jugar a Arsenio Erico qué recuerda de él es abrir la puerta para que más de uno se deje llevar por la emoción y no ahorre elogios.

Uno de ellos, por ejemplo, es Alfredo Di Stéfano, el ídolo del River Plate argentino y el Real Madrid español, quien siempre dijo que desde su punto de vista Erico fue el mejor jugador al que pudo ver.

La trayectoria de Erico es contundente: en su haber tuvo dos campeonatos con el Independiente de Avellaneda en Argentina, fue tres veces el máximo goleador del fútbol del vecino país y máximo anotador del balompié argentino, título que comparte con otro mítico nombre como Ángel Labruna.

Promediaba la década del '30, cuando la figura de un joven Arsenio Erico consiguió sobresalir por encima del gran número de delanteros que se lucían en el fútbol argentino.

Erico tenía apenas 15 años cuando debutó en el club Nacional de Asunción; sin embargo en el barrio ya era recordado por los malabarismos que era capaz de realizar dominando naranjas agrias con los pies.

En plena Guerra del Chaco, el joven jugador formó parte de una selección de la Cruz Roja paraguaya que salió de gira para reunir fondos. Así, llegó en 1934 a tierras argentinas, donde cautivó a dirigentes de River Plate e Independiente de Avellaneda.

Los directivos del Millonario comenzaron a realizar gestiones, pero los del Rojo se les adelantaron y consiguieron el permiso del Ministerio de Defensa paraguayo para contratar al jugador.

Una de las tantas historias vinculadas a su nombre recuerda que los dirigentes de River Plate ya lo esperaban en el puerto para convencerlo de que fichara por el “Millonario”. Cuando se enteró, decidió bajar a escondidas en Rosario y desde allí viajar en tren hasta Buenos Aires para fichar por el Rojo.

Con la camiseta del Rojo de Avellaneda deslumbró a propios y extraños. Su magia y los malabarismos que realizaba mientras dominaba el balón atrajeron a miles a las canchas.

En 1938, Independiente alcanzó su primer título en el fútbol profesional argentino. Ese año, Erico se dio un gusto insólito: la marca de cigarrillos 43 prometió un importantísimo premio en dinero para quien convirtiera exactamente 43 tantos.

Erico consiguió la marca dos fechas antes y decidió no pasarla. Durante los últimos encuentros, cada vez que se enfrentaba al arquero rival retrocedía o pasaba el balón a algún compañero.

Un año más tarde volvería a gritar campeón con el equipo de Avellaneda.

Después ya no lo pudo volver a hacer con el Rojo, aunque sí con Nacional en 1942, luego de haber sido repatriado por el Tricolor tras una discusión con dirigentes argentinos.

Volvió en 1943 pero sus meniscos ya no lo ayudaron. En 1946 jugó siete partidos con Huracán para luego volver a Nacional y retirarse. En su haber tuvo además el haber sido el creador de la famosa jugada de El Escorpión.

El hombre de los mil apodos cerró su carrera sin haber podido jugar un partido siquiera con la Selección Paraguaya: en la Copa Mundial de la FIFA Uruguay 1930 era demasiado joven y, luego, por la reglamentación de la época, no pudo ponerse la Albirroja por jugar en el extranjero.