Más emocionantes fueron los aciertos de André Gomes, que los celebró con mucha efusividad después de varios cursos sin excesivas alegrías. Si en febrero frente al Rennes rompió una racha de 1.400 días sin marcar (desde 2019), casi tres meses después el jugador cedido por el Everton volvió a saborear el gusto del gol.
Con la colaboración de Cabella, explotó para demostrar su calidad con un par de golazos con los que el cuadro dirigido por Paulo Fonseca se afianzó en la quinta posición que da acceso a la Liga Conferencia.
Y además, mantiene sus opciones de alcanzar la Liga Europa, en estos momentos en posesión del Mónaco, cuarto con dos puntos más que el Lille y con un partido menos que deberá disputar este domingo frente al Montpellier en el Estadio Luis II.
Mientras el Lille espera el resultado de su máximo rival por acabar entre los cuatro primeros clasificados, disfrutará durante 24 horas de la alegría de André Gomes, que a los veinte minutos adelantó en el marcador a su equipo con un zapatazo magistral que desempolvó las telarañas de la escuadra izquierda de la portería defendida por Leroy Benjamin.
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Gomes no tardó mucho tiempo en acumular otro en sus estadísticas. Y de nuevo con la colaboración de su socio, Rémy Cabella, que de tacón asistió al medio portugués en el primer tanto.
Cabella, otra vez, se puso el traje de asistente para ceder otro tanto a su compañero, que no perdonó el segundo con un zurdazo inapelable con el que cerró su doblete.
Después, al filo del descanso, Cabella se apuntó a la fiesta con el tercer y definitivo tanto con el que el Lille cerró una cómoda victoria para mantenerse en la pelea por Europa. Su alegría fue la tristeza del Ajaccio, que terminó el partido al borde del abismo: a falta de quince puntos para el final de la Ligue 1 y con un partido más que sus rivales, está a diez unidades de la salvación.
